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Cientos de organizaciones culturales españolas se manifiestan contra la guerra y el rearme masivo en Europa

Partidarios y firmantes del manifiesto "Nos negamos a aceptar el rearme y la guerra en Europa" en las escaleras del Parlamento español, el 26 de marzo de 2025.

Centenares de actores, cineastas, cantantes y otros trabajadores de la cultura, a los que se han sumado ya más de 16.000 firmas, junto a más de 850 organizaciones sociales han impulsado el manifiesto 'No nos resignamos al rearme y a la guerra en Europa' en contra del proceso de rearme propuesto por la Unión Europea y su deriva militarista.

El manifiesto critica también el genocidio sionista en Gaza al tiempo que 700 miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS) de EE. UU firmara a su vez un manifiesto criticando a la Academia por no salir en defensa de Hamdan Ballal, codirector de No Other Land, quien fue brutalmente atacado por colonos y soldados israelíes en la Cisjordania ocupada el lunes 24 de marzo por la noche. Otras 19.000 personas han firmado una petición internacional pidiendo que se proteja a Hamdan Ballal y al equipo de la película No Other Land.

Estos manifiestos son una muestra de la gran oposición de trabajadores de la cultura y artistas al genocidio en Gaza y Cisjordania y a las políticas militaristas que están siendo impulsadas tanto por la Unión Europea como por el gobierno fascistoide de Donald Trump.

El manifiesto apoyado por los artistas españoles fue presentado por los actores Juan Diego Botto y Carolina Yuste a las puertas del Congreso de los Diputados el pasado miércoles, el mismo día en que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se presentó ante esa misma cámara para defender la necesidad de acelerar el gasto en defensa. Sánchez planea aumentar el gasto militar al 2 por ciento del PIB, adelantando la fecha original prevista para ese incremento en 2029. Sánchez ya ha anunciado que esta escalada no se someterá a votación parlamentaria sino que se impondrá por decreto a través del Consejo de Ministros, donde contará con el apoyo de su socio menor en el Gobierno, la coalición pseudoizquierdista Sumar.

El manifiesto comienzo defendiendo la necesidad de unos servicios sociales de calidad para la paz: “La sociedad necesita la seguridad que da una sanidad y educación públicas de calidad para todas las personas, la juventud necesita una casa donde vivir, nuestros mayores no quieren ver peligrar su pensión y, sobre todo, no queremos que nuestros hijos y nietos vivan el horror de la guerra.”

A continuación, plantea un desafío directo a la política actual emprendida por la clase dominante europea al preguntar en: “qué medida exactamente contribuye a ese futuro en paz el aumento desenfrenado del gasto militar que se proponen aprobar los gobiernos europeos sin debate ciudadano, sin transparencia ni detalle y con urgencia?”

El texto rechaza la propaganda de los medios de comunicación y de la clase política de que el rearme traerá la paz, insistiendo en cambio en que “nos acercará aún más a la guerra”.

En línea con las repetidas advertencias del WSWS de que las guerras en el exterior van inevitablemente acompañadas de represión en casa, el manifiesto señala que “Los contextos militaristas suelen ir acompañados, además, de retrocesos en derechos, libertades y políticas sociales, originan miedo y alarma social, escenario idóneo para normalizar mecanismos de represión y de autoritarismo, como ya se está empezando a ver.”

Se ataca también otra idea habitual de la propaganda imperialista que defiende que el rearme es para defenderse de una posible agresión rusa, dado que “de ser así, la actitud frente a Netanyahu sería la misma que frente a Putin.” Se acusa también a Europa de que “calla o, peor aún, apoya a Israel en su genocidio en Gaza y Cisjordania e incluso persigue a quienes lo denuncian”.

Se recuerda también que históricamente “La ciudadanía de nuestro país ha demostrado sobradamente en el pasado su compromiso con la paz y con las políticas antibelicistas” recordando las inmensas manifestaciones contra la guerra de Irak o la lucha contra el ingreso de la OTAN a mediados de los años 80 del siglo pasado.

Avisando del hecho de que las políticas militaristas serán pagadas por los trabajadores a través de recortes en sus derechos y en el gasto social, el manifiesto critica que 'el dinero de nuestros hospitales públicos, nuestras escuelas y nuestras Universidades públicas, nuestro sistema de atención a la dependencia, nuestras políticas de protección y de cobertura social para los momentos de dificultad ... vaya a ser destinado a comprar tanques, fusiles, cazas y misiles para la guerra, porque así lo hayan decidido las élites belicistas que gobiernan actualmente Europa y los EEUU”.

En su parte final afirma que “Los climas bélicos se diseñan en cómodos despachos, pero son los pueblos quienes pagan las consecuencias” y termina diciendo que “No nos resignamos a la guerra, porque no queremos la paz de los cementerios, porque la historia nos demuestra que el único camino realista para conseguir la paz no es militar, sino político. Pónganse manos a la obra y trabajen por la paz, se lo exigimos”.

El manifiesto ha sido apoyado por varios de los actores más importantes e internacionales del cine español como Javier Bardem, Aitana Sánchez Gijón (El maquinista, Un paseo por las nubes, La camarera del Titanic), Luis Tosar (Te doy mis ojos, Maixabel) o Juan Diego Botto (1492: La conquista del paraíso). También por directores como Montxo Armendáriz, escritores como Manuel Rivas o Isaac Rosa, y músicos, como Rozalén o el compositor hispano-palestino Marwan.

El apoyo a este manifiesto por parte de actores como Javier Bardem supone un importante paso adelante. En 2022 tras la invasión de Rusia sobre Ucrania, Bardem y otros artistas se hicieron eco de la propaganda de la OTAN de reducir la guerra al ansia expansionista de Putin al que Bardem calificó como un “personaje que tiene todos los visos de ser un perfil imperialista y ultranacionalista”.

Si bien la invasión de Ucrania fue completamente reaccionaria y Putin no representa más que los intereses del capitalismo y de la oligarquía rusa que busca mantener cierta autonomía en sus relaciones con las potencias imperialistas, la realidad es que esas potencias imperialistas de la OTAN son indudablemente el principal agresor, habiendo trabajado sistemáticamente para rodear y amenazar a Rusia desde que la burocracia estalinista disolvió la Unión Soviética hace 30 años.

Ahora Bardem y otros muchos artistas dan un paso adelante apoyando un manifiesto que liga guerra, austeridad y represión al tiempo que alertan de los planes de guerra de la OTAN y EE. UU., vinculando la guerra contra Rusia al salvaje genocidio sionista en

Gaza.

La presentación del manifiesto fue respaldada por diputados de Podemos y Sumar, las dos organizaciones pseudoizquierdistas que han sido socios de gobierno del Partido Socialista (PSOE) en los últimos cinco años. Su presencia no solo supone un miserable acto de hipocresía, sino que contradice por completo el potente mensaje que este manifiesto transmite.

Desde 2020 han cooperado con el PSOE para lanzar el mayor aumento del gasto militar de la historia, han apoyado la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania y mantenido el tráfico de armas con Israel. Su presencia en este tipo de actos no es más que una maniobra para tratar de ocultar que están completamente integrados en el aparato capitalista, militarista e imperialista español y de la OTAN.

A pesar de la presencia de Podemos y Sumar este manifiesto supone un paso muy importante que demuestra la profunda oposición dentro del mundo cultural español al belicismo y el gasto militar. Esto es un reflejo del sentir de la clase trabajadora que no quiere que sus derechos sociales sean destruidos a cambio de la compra de armas.

Sin embargo, hay que subrayar que apelar a la Unión Europea no llevará a ninguna parte. En las últimas décadas, los gobiernos europeos han respaldado las guerras de Estados Unidos en los Balcanes, Oriente Medio, Europa del Este y África. Hoy apoyan la guerra en Ucrania y respaldan al régimen de extrema derecha de Netanyahu y su genocidio contra el pueblo palestino. A nivel interno, están imponiendo brutales medidas de austeridad e integrando cada vez más a los partidos neofascistas en el poder e implementando sus políticas.

No se puede esperar que estos gobiernos cambien de rumbo. Basándose en la oposición más amplia a la guerra expresada por estos artistas la fuerza social que debe ser movilizada en la lucha es la clase trabajadora.

(Artículo publicado originalmente en ingles el 30 de marzo de 2025)