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Trump y Vance redoblan amenazas de anexar Groenlandia y arremeten contra las potencias europeas

El vicepresidente JD Vance habla en la base espacial Pituffik de las fuerzas armadas estadounidenses en Groenlandia, el viernes 28 de marzo de 2025, mientras el secretario de Energía Chris Wright (izquierda) y el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Mark Waltz, escuchan. [AP Photo/Jim Watson]

El presidente estadounidense Donald Trump y el vicepresidente JD Vance redoblaron el jueves y viernes sus amenazas de anexar Groenlandia, que previamente Trump había amenazado con conquistar por la fuerza.

Dinamarca, que administra Groenlandia como un territorio autónomo, es miembro tanto de la Unión Europea como de la alianza militar de la OTAN, junto con Estados Unidos. El gobierno de Trump considera que el control del Ártico —donde Groenlandia representa un punto estratégico clave— es esencial para su objetivo de dominar el mundo mediante la fuerza militar.

El jueves, Trump declaró: “llegaremos tan lejos como sea necesario” en su esfuerzo por anexar el territorio. “Necesitamos Groenlandia”, afirmó Trump. “Y el mundo necesita que tengamos Groenlandia, incluyendo Dinamarca. Dinamarca tiene que dejar que tengamos Groenlandia”.

El viernes, Trump publicó un video en su plataforma social Truth Social afirmando que el “vínculo” entre Estados Unidos y Groenlandia fue forjado con “sangre y valentía”. El video proclama que su “legado compartido” “no es solo historia, es destino” y concluye con la declaración: “Ahora es momento de unirnos de nuevo… Estados Unidos está con Groenlandia”.

Trump publicó dicho video el mismo día que Vance, acompañado por el asesor de seguridad nacional Mike Waltz y el secretario de Energía Chris Wright, visitó una base de la Fuerza Espacial de EE. UU. en Groenlandia, donde Vance arremetió contra Dinamarca y las potencias imperialistas europeas.

Vance declaró: “Nuestro mensaje para Dinamarca es muy simple: no han hecho un buen trabajo con el pueblo de Groenlandia”. Acusó a Dinamarca de haber “fracasado” en su deber de proteger a los groenlandeses y condenó lo que denominó “ataques” de parte de “las autoridades danesas” hacia el gobierno de Trump.

Vance arremetió contra los aliados europeos de Estados Unidos, afirmando que “han descuidado la seguridad internacional por 40 años” y han “'utilizado a Estados Unidos como una hucha... nos han utilizado para absorber toda su sobreproducción económica...'.

Dirigiéndose al pueblo de Groenlandia con la actitud de un matón mafioso, Vance declaró: “Creo que estarían mucho mejor bajo el paraguas de seguridad de Estados Unidos que bajo el paraguas de seguridad de Dinamarca”.

Cuando un periodista le preguntó por qué “el presidente anteriormente no ha descartado el uso de la fuerza militar para tomar Groenlandia,” Vance respondió: “No creemos que la fuerza militar vaya a ser necesaria” porque “el pueblo de Groenlandia es racional”.

En otras palabras, Vance explicó que, ante la amenaza de ataque de la potencia militar más grande del mundo, el territorio de apenas 56.000 habitantes debe hacer la “elección racional” y rendirse a las exigencias de Estados Unidos.

Comentando sobre el viaje, el primer ministro de Groenlandia, Múte Bourup Egede, declaró: “¿Qué hace el asesor de seguridad nacional [Waltz] en Groenlandia?… El único propósito es demostrar poder sobre nosotros”.

El presidente ruso Vladimir Putin dejó en claro que se toma en serio las amenazas de Trump de anexar Groenlandia. “Todo el mundo conoce los planes de EE. UU. para anexar Groenlandia… Sería un error pensar que esto es simplemente una extravagancia del actual gobierno estadounidense”.

Trump anunció su plan para anexar Groenlandia en un discurso en enero, junto con una propuesta de renombrar el Golfo de México como el “Golfo de América” —cambio que ya ha sido implementado— y planes para anexar tanto el Canal de Panamá como Canadá. Si bien afirmó que perseguiría la anexión de Canadá mediante coerción económica, se negó terminantemente a descartar el uso de la fuerza militar para apoderarse del Canal de Panamá o de Groenlandia.

Otros funcionarios del gobierno se han negado también a descartar un ataque militar contra Groenlandia. Durante la audiencia de confirmación del secretario de Defensa, Pete Hegseth fue interrogado por la senadora Mazie Hirono de Hawái: “¿Utilizaría a nuestras fuerzas armadas para tomar Groenlandia u otro territorio aliado de Dinamarca?” y “¿Ejecutaría una orden del presidente Trump para apoderarse de Groenlandia, un territorio de nuestro aliado de la OTAN, Dinamarca, por la fuerza?”En su respuesta, Hegseth se negó a descartar tales acciones, citando el mandato electoral de Trump.

En sus declaraciones junto a Vance el viernes, el asesor de seguridad nacional Waltz explicó: “Esto se trata de rutas comerciales. Esto se trata de energía”.

Vance dijo: “Rusia, China y otras naciones están mostrando un interés extraordinario en las rutas de navegación del Ártico y los pasos navales, así como en los minerales de los territorios árticos. Debemos asegurarnos de que Estados Unidos lidere en el Ártico”.

Agregó: “¿Cuál es la alternativa? ¿Rendir el Atlántico Norte, rendir el Ártico a China, Rusia y otros regímenes que no tienen el mejor interés del pueblo estadounidense en mente? No tenemos otra opción”.

En lo que respecta a los hechos, Dinamarca, miembro de la alianza de la OTAN, no impone prácticamente ningún límite a las operaciones militares de EE. UU. en Groenlandia. Estados Unidos no paga, ni ha pagado nunca, ningún tipo de alquiler a Groenlandia o Dinamarca por operar su base en Pituffik. Como destacó Reuters, “un acuerdo de 1951 entre Estados Unidos y Dinamarca otorgó a EE. UU. el derecho a moverse libremente y construir bases militares en Groenlandia siempre que Dinamarca y Groenlandia fueran notificadas”.

La implicación no dicha de las declaraciones de Vance es que Estados Unidos busca anexar Groenlandia no solo para imponer su dominio sobre Rusia y China, sino también sobre sus rivales imperialistas europeos.

Estados Unidos ha lanzado una agresiva guerra comercial contra la Unión Europea, con quien mantiene el segundo mayor déficit comercial, después de China. La UE es un miembro clave del grupo que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, denominó “los 15 sucios”, que agrupa a las principales economías exportadoras hacia Estados Unidos. Esta semana, Trump anunció un arancel del 25 por ciento sobre las importaciones de automóviles, una medida que tendrá importantes consecuencias para la economía de Alemania.

A principios de esta semana, la revista The Atlantic publicó discusiones internas del gobierno de Trump sobre el ataque lanzado este mes contra Yemen, en las que Vance arremetió contra las potencias europeas, a las que llamó “gorrones,” y exigió concesiones económicas a cambio de ofrecer protección estadounidense al transporte marítimo europeo.

Comentando acerca del viaje de Vance a Groenlandia, el New York Times escribió que “entre los cuatro territorios que el señor Trump ha mencionado como objetos de anexión —Groenlandia, el Canal de Panamá, Canadá y Gaza— es Groenlandia el que parece más determinado a obtener.”

Más allá de su rol estratégico en el control del comercio y el despliegue militar en el Ártico —que se volverá aún más crítico a medida que retroceda el hielo marino— Groenlandia ha sido durante mucho tiempo vista por parte de Estados Unidos como una plataforma clave en sus ambiciones nucleares. Durante la Guerra Fría, el ejército de EE. UU. inició el “Proyecto Iceworm”, un plan secreto para construir una red de bases móviles de misiles nucleares bajo el hielo de Groenlandia. Aunque el proyecto finalmente fue abandonado, subraya la importancia militar duradera que Washington asigna a este territorio.

El New York Times comentó que la base de la fuerza espacial de EE. UU. en Groenlandia “podría formar parte del sistema de defensa misilístico ‘Cúpula Dorada’, inspirado en el Domo de Hierro israelí, que el señor Trump ha manifestado su deseo de construir”.

Un sistema como ese ampliaría significativamente la capacidad de Estados Unidos de lanzar ataques nucleares “preventivos”, dándole así la posibilidad de amenazar no solo a Rusia y China, sino incluso a las potencias europeas, con un primer ataque nuclear.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de marzo de 2025)