La gran ofensiva de rearme de Alemania persigue tres objetivos: la liberación de la dependencia militar de Estados Unidos, el debilitamiento sostenido y la subyugación imperialista de Rusia y el dominio alemán en Europa.
Aunque se financie con préstamos, los costes recaerán sobre la clase trabajadora, en forma de recortes salariales, recortes sociales, la reintroducción del servicio militar obligatorio, la militarización de toda la sociedad y la supresión de los derechos democráticos.
Alemania está abriendo camino en el programa de rearme de Europa. El gasto previsto para este fin, de aproximadamente un billón de euros, es diez veces mayor que el fondo especial que el gobierno de Olaf Scholz aprobó hace tres años y que en su momento calificó de “nueva era”.
En las negociaciones para formar una coalición, los demócratas cristianos (CDU/CSU) y los socialdemócratas (SPD) están preparando un enorme aumento del gasto en defensa y los correspondientes recortes sociales. Los Verdes y el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania también apoyan en gran medida estas medidas.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el conflicto entre Estados Unidos y Europa—y Alemania en particular—se ha intensificado día tras día. Incluso el fin de la OTAN ya no puede ser descartado.
La transición hacia una política exterior imperialista despiadada y métodos autoritarios de gobierno que caracterizan el primer mes de Trump en el cargo no se limita a EE.UU. La clase dominante en Alemania también está retomando sus tradiciones criminales.
Las potencias europeas no son ni bastiones de la democracia ni víctimas inocentes de las maquinaciones de Trump. En cambio, la llegada de Trump al poder en Estados Unidos es una muestra de procesos globales.
El anuncio del presidente Donald Trump de que Estados Unidos iniciará “inmediatamente” negociaciones con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania ha hundido la política europea en una profunda crisis.
La incitación al odio contra los inmigrantes, el rearme y los recortes en las prestaciones sociales estuvieron en el centro del reciente debate en horario de máxima audiencia entre el canciller Olaf Scholz (socialdemócrata, SPD) y el líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz.
El sindicato IG Metall y el comité de empresa han estado llevando a los trabajadores de VW por el camino equivocado. El “Convenio del Futuro” no asegura nada, excepto una caída interminable hacia abajo.
Los democristianos han demostrado vívidamente que no se dejarán disuadir de abrazar a Alternativa para Alemania (AfD), ni por protestas masivas ni por voces críticas aisladas dentro de sus propias filas.
Por primera vez en los 75 años de historia del Parlamento alemán en la posguerra, una de las mayores bancadas ha hecho causa común con fascistas para aprobar una moción autoritaria y racista.
Ochenta años después de la liberación de Auschwitz, el genocidio, la persecución de millones de personas por su origen, la guerra e incluso el posible uso de armas nucleares vuelven a considerarse “normales”.
A medida que se acerca la toma de posesión de Donald Trump, en Alemania crece la preocupación de que el nuevo presidente estadounidense haga realidad su agenda “Make America Great Again” (Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande) a expensas de Europa.
Las elecciones anticipadas no sirven para que los votantes decidan sobre los grandes temas del futuro, sino para llevar al poder a un gobierno lo suficientemente estable como para aplicar medidas altamente impopulares: recortes sociales, despidos masivos, salarios más bajos y horas de trabajo más largas, deportación de inmigrantes, más rearme y una mayor escalada de la guerra.
El miércoles, el Parlamento Europeo aprobó la nueva Comisión Europea, una alianza de conservadores, liberales y socialdemócratas con el grupo de extrema derecha ECR.
La coalición entrante en Turingia, que incluye la Alianza Sahra Wagenknecht ha acordado un drástico programa de austeridad que va de la mano de un refuerzo masivo del aparato represivo del Estado y la adopción de la política de refugiados del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania.
El fabricante de automóviles Ford anunció el miércoles la eliminación de otros 4.000 puestos de trabajo en Europa, incluidos 2.900 en su sede central en Colonia.
Los Verdes están decididos a entrar en el próximo gobierno para rearmar a Alemania y convertirla en la principal potencia militar de Europa, continuar las guerras en Ucrania y Oriente Medio y sofocar la creciente oposición antibélica en el país.