Español
Perspectiva

Después de las elecciones francesas, el Nuevo Frente Popular gira hacia la derecha

Jean-Luc Mélenchon, en el centro, pronuncia un discurso mientras Daniele Obono, segundo a la derecha, gesticula, tras la segunda vuelta de las elecciones legislativas el domingo 7 de julio de 2024 en París. [AP Photo/Thomas Padilla]

El Nuevo Frente Popular (NFP) se impuso en las elecciones anticipadas del domingo en Francia, donde el giro hacia la izquierda de los trabajadores y jóvenes bloqueó una victoria de la ultraderechista Reagrupamiento Nacional (Rally Nacional; RN) y provocó una debacle de la coalición Ensemble del presidente Emmanuel Macron. 

Los trabajadores y los jóvenes quieren poner fin al dominio de los bancos, con un Estado policial que impone en cada gran asunto políticas rechazadas por la gran mayoría. El 70 por ciento de la población rechaza el llamado de Macron a enviar tropas a Ucrania para la guerra con Rusia. Existe una gran oposición al genocidio en Gaza, y los manifestantes han sido perseguidos bajo falsos cargos de antiterrorismo. Y el 70 por ciento también se opone a los recortes de pensiones de Macron, que impuso el año pasado sin votación legislativa, enviando policías a asaltar las protestas masivas hasta que los burócratas sindicales capitularon, desconvocando las huelgas. 

Sin embargo, el NFP está virando bruscamente a la derecha tras las elecciones, como producto de su propia estrategia electoral oportunista y ruinosa. Se alió con Macron contra la RN, retirando a sus propios candidatos para reforzar a Ensemble y Macron. Tras las elecciones, Mélenchon se ha concentrado por completo en negociar con las fuerzas de derechas del Estado capitalista, pidiendo repetidamente a Macron que lo nombre primer ministro, a lo que Macron se ha negado. 

Mientras tanto, la variopinta alianza de partidos que conforma el NFP se está desmoronando, a medida que estallan las divisiones entre el partido “populista” de clase media Francia Insumisa (LFI) de Mélenchon y el Partido Socialista (PS) de la gran burguesía. Los grupos pseudoizquierdistas de la clase media han elogiado el NFP hasta la saciedad, pero se vuelve evidente rápido que sus cimientos están podridos.

Gran parte del NFP busca aliarse abiertamente con Macron, incluso cuando Macron se niega a honrar la tradición parlamentaria y nombrar a Mélenchon como primer ministro. Las fuerzas en torno a Clémentine Autain amenazan con abandonar al LFI y respaldar un Gobierno liderado por el PS y el estalinista Partido Comunista Francés (PCF) que trabaje con Macron. El candidato europeo del PS, Raphaël Glucksmann, exige al NFP “ir más allá de nosotros mismos”, mientras que el presidente del PCF, Fabien Roussel, pide que “demuestre que sabe escuchar”. 

Al bloquear así la oposición de la clase obrera al Estado capitalista y a Macron, el NFP fortalece a Marine Le Pen, la líder de la RN. Le abre un camino para seguir denunciando a la “izquierda” como una herramienta de los bancos hostiles al pueblo francés, y consolidar el apoyo entre millones de trabajadores que votaron por la RN por desilusión y amargura con las políticas de austeridad de los anteriores gobiernos del PS. 

La situación del corrupto establishment político francés es una parodia del estado real de las relaciones políticas. En Francia y a nivel internacional, existe una abrumadora oposición popular al imperialismo, el fascismo, el genocidio, el dominio del Estado policial y la desigualdad social. La lucha contra Macron y Le Pen no puede limitarse artificialmente al Parlamento, sino que debe expresarse en un auténtico programa revolucionario para la lucha de clases. 

Debe prepararse e iniciarse una contraofensiva de huelgas y protestas en la clase obrera, movilizando el sentimiento izquierdista entre las masas de trabajadores y jóvenes con demandas que expresen la oposición objetivamente revolucionaria de las masas al capitalismo. Este es el camino a seguir tanto contra Macron como contra Le Pen, aplastando la trampa tendida por las fuerzas del NFP que atan el antifascismo a una alianza ruinosa con la burguesía y el “presidente de los ricos” francés, Macron.

El NFP busca repetir dentro de Francia el papel cumplido por los aliados de Mélenchon y el PCF, como SYRIZA (la “Coalición de la Izquierda Radical”) en Grecia y Podemos en España. La coalición estalinista-populista, SYRIZA fue elegida en 2015, prometiendo acabar con las políticas de austeridad de la UE. En el poder, formó una coalición con los derechistas Griegos Independientes (ANEL) y traicionó rápidamente sus promesas, imponiendo miles de millones de euros en recortes exigidos por la UE y estableciendo campos de detención de la UE para los refugiados. 

Podemos llegó al poder en 2019 y se integró sin problemas en un Gobierno antiobrero dirigido por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de la gran burguesía. Envió a la policía a atacar a los trabajadores que hicieron huelgas exigiendo medidas de seguridad contra el COVID-19, supervisó la entrega de miles de millones de euros al rescate de las grandes corporaciones ante la pandemia y dirigió medidas policiales brutales contra las huelgas de camioneros y metalúrgicos. Armó al batallón neonazi Azov en Ucrania tras el inicio de la guerra de OTAN-Rusia en 2022, y envió armas a Israel en medio del genocidio de Gaza. 

Ante la explosiva situación política actual, tales traiciones a las esperanzas y expectativas del pueblo sólo pueden producir consecuencias desastrosas. Los funcionarios capitalistas de Francia y de todos los países imperialistas de la OTAN viven con un miedo mortal a las masas. Planean abiertamente las guerras imperialistas en el extranjero y la guerra de clases y la dictadura en casa. Dado que “varias molestias reprimidas podrían explotar todas a la vez”, ha escrito el general de extrema derecha Pierre de Villiers en una revista de extrema derecha, “debemos pensar lo impensable... El Estado de derecho es obviamente respetable, pero en un momento dado hay que pensar estratégicamente”. 

La clase obrera necesita sus propias demandas para movilizar su poder social e industrial contra las maniobras reaccionarias de la clase dominante. Tales demandas son la base para recuperar a los trabajadores que actualmente votaron por la RN y hacer que apoyen una política de izquierda y socialista, y que combatan el fascismo, el genocidio y la guerra luchando contra el capitalismo. 

El Parti de l'égalité socialista plantea a tal efecto las siguientes demandas: 

¡No a la guerra imperialista! ¡Alto a la guerra con Rusia, desmantelamiento de la OTAN! ¡Fuera las tropas francesas de África y Oriente Próximo! 

La guerra de la OTAN contra Rusia, rechazada por la inmensa mayoría del pueblo, debe detenerse. El vasto presupuesto militar que Macron impuso el año pasado para pagarla, que ha sido financiado por sus recortes de pensiones, debe ser rescindido. Los trabajadores deben exigir que Francia abandone la alianza imperialista de la OTAN, que amenaza con desencadenar una guerra nuclear. Esto debe formar parte de una lucha internacional de la clase obrera para desmantelar la OTAN en su conjunto y detener sus guerras. Las tropas destinadas a las guerras neocoloniales en Oriente Próximo o África deben volver a casa. 

¡Alto al genocidio en Gaza! ¡No a la persecución de los que se oponen al genocidio! 

Los trabajadores de Francia y de todo el mundo deben bloquear la producción y entrega de armas al régimen israelí, que está perpetrando el genocidio en Gaza. Debe ponerse fin a la persecución de los opositores al genocidio bajo falsas acusaciones de terrorismo y antisemitismo, y deben levantarse las multas y penas de prisión que se les han impuesto. Los funcionarios israelíes acusados de genocidio por tribunales internacionales, así como los funcionarios franceses y de la OTAN cómplices de este genocidio, deben ser procesados. 

¡Por la abolición la presidencia ejecutiva de la V República! 

Macron gobierna contra el pueblo mediante la represión policial y las detenciones masivas de huelguistas y manifestantes. Su policía antidisturbios CRS tiene sus orígenes en los aliados que colaboraron con las unidades SS nazis contra la Resistencia, como recuerda el lema “CRS=SS” de la huelga de mineros de 1948 y la huelga general de 1968. Deben ser disueltos, junto con la presidencia ejecutiva de la Constitución de 1958, que Macron invocó el mes pasado para amenazar con suspender el Parlamento y ejercer un poder absoluto. 

Deroguen los recortes de las pensiones de Macron, expropien los rescates bancarios, ¡miles de millones para empleos y programas sociales! 

Hay que anular los recortes ilegítimos de las pensiones de Macron y romper el dictado antidemocrático de los bancos sobre la sociedad. Los trabajadores deben rechazar la mentira de que no hay dinero para programas sociales y empleos. El dinero se debe obtener confiscando los cientos de miles de millones de euros de fondos públicos acaparados por la aristocracia financiera en las últimas décadas en repetidos rescates bancarios que convirtieron a Francia en el país con los multimillonarios más ricos de Europa. 

¡Alto a la persecución de refugiados e inmigrantes, por la unidad internacional de la clase obrera! 

La movilización de la clase obrera en la lucha requiere una oposición implacable a los intentos de la burguesía de dividirla incitando al nacionalismo. Los trabajadores deben oponerse tanto a los llamamientos de la RN para acelerar las expulsiones masivas de trabajadores indocumentados y despojar a los ciudadanos con doble nacionalidad de la ciudadanía francesa como a las medidas antiinmigrantes respaldadas por Macron y el NFP. Estas incluyen leyes de la UE que niegan el derecho de asilo, la creación de campos de detención masivos como los construidos por SYRIZA en Grecia y leyes humillantes que prohíben la vestimenta religiosa musulmana en las escuelas francesas. 

Por los Estados Socialistas Unidos de Europa 

Los trabajadores y la juventud de Francia tienen poderosos aliados en esta lucha, entre los millones de trabajadores de toda Europa y a nivel internacional que se oponen a la guerra, el fascismo, el genocidio y la austeridad. Los burócratas sindicales y los parlamentarios franceses se interpondrán en el camino. Los trabajadores necesitan sus propias organizaciones de base de lucha y un movimiento político para transferir el poder a la clase obrera en Francia, en toda Europa e internacionalmente, y reemplazar la Unión Europea capitalista por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de julio de 2024)

Loading