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: Español
Hugo Chávez y el socialismo
Por Bill Van Auken
15 Marzo 2013
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el autor
Este artículo apareció en nuestro sitio en su
inglés original el 8 de marzo, 2013.
Cientos de miles de venezolanos llenaron las calles de Caracas
para acompañar el ataúd del Presidente Hugo Chávez
en camino a la academia militar donde comenzó su carrera
y sus restos yacían.
El ex teniente coronel paracaidista había gobernado la
país por 14 años. La lluvia de simpatía expresó
el apoyo popular por la mejoría de las condiciones sociales
de los sectores más pobres del país que ocurrió
bajo su mando. Aunque limitada, esta mejoría resultó
en la reducción de la tasa de pobreza en un 50 por ciento,
cifra que todavía supera el promedio de pobreza de Latinoamérica
en general.
En Washington, el gobierno de Obama emitió una cautelosa
declaración en la se refiera a la desaparición de
Chávez como época difícil y expresa
esperanzas que el cambio de mandatario promueva una relación
constructiva con el gobierno venezolano.
Líderes Republicanos festejaron en público la muerte
del líder venezolano. Típica fue la reacción
de Ed Royce, presidente del Comité de Relaciones Exteriores
de la Cámara de Diputados, al expresar que la muerte de
este dictador es un alivio.
Chávez, por su retórica nacionalista, por canalizar
los ingresos del gobierno (procedentes de la riqueza petrolífera)
para pagar por programas de a asistencia social y forjar extensos
vínculos económicos con China, se ganó el
odio de Washington y de los sectores gobernantes fascistas del
país. No obstante, estos factores, a pesar de lo que él
y sus partidarios pseudo izquierdistas hayan afirmado, no representan
ningún camino hacia el socialismo.
Chávez fue un nacionalista burgués cuyo gobierno
se basó firmemente en los militares que lo crearon y que
siguen funcionando como árbitros decisivos en los asuntos
del estado venezolano.
Aunque la reaccionaria oligarquía venezolana, cuyo método
preferido de lidiar con las pobres masas es el asesinato y la
tortura, lo resentía ferozmente, las misiones de Chávez
(programas para mejoras las normas de vida, la vivienda, la atención
médica y la educación) de ninguna manera representan
una violación de los intereses capitalistas.
Tanto la porción de la economía del país
controlada por el sector privado como la porción de los
ingresos nacionales dirigida a manos de la patronaly no
a los trabajadoresfueron mayores bajo Chávez que
antes de éste asumir las riendas del poder. El chavismo
engendró todo un sector nuevo de la clase reinante llamado
boliburguesía, el cual se hizo rico por medio de contratos
con el gobierno, la corrupción y la especulación
financiera.
Por otra parte, la revolución bolivariana no
ha hecho nada para cambiar la situación de Venezuela como
nación que depende del imperialismo y es oprimida por él.
La economía del país depende totalmente de la exportación
del petróleo (cuya mayor porción va dirigida a Estados
Unidos ) y la importación de capital y productos para consumidores.
En las elecciones presidenciales del noviembre pasado, Chávez
públicamente recurrió al apoyo de los ricos y privilegiados
e insistió que su política fomentaba la paz y la
estabilidad social y prevenía la amenaza de una guerra
civil.
Chávez tenía suficiente razón para promover
su política con la retórica izquierdista de un Socialismo
del Siglo XXI, pero sin definirlo muy bien. Su primer objetivo
ha sido desviar y descabezar la militancia de los trabajadores
venezolanos, llamándolos contrarrevolucionarios
cuando sus luchas han escapado las garras del partido gobernante
(Partido Socialista Unido de Venezuela) y de la federación
sindical bolivariana.
Sin embargo, toda una capa de la pseudo izquierda internacionalinclusive
varias organizaciones e individuos que se habían auto denominado
trotskistastrataron de pintar a esta retórica
con colores socialistas. Esto llegó a un extremo
ridículo cuando Chávez lanzó su llamado a
una Quinta Internacional, que anunció en un
discurso incoherente pronunciado en noviembre, 2009, ante una
reunión de partidos izquierdistas en la que
participaron Partido Comunista de China, el Partido Obrero de
Brasil, el Partido Justicialista (peronista) de Argentina y el
PRI de México.
La reacción de François Sabado, miembro dirigente
de la internacional pablista y del Nuevo Partido Anticapitalista
francés, fue típica. Describió a esta reunión
de partidos gobernantes derechistas y anti obreros como instrumento
importante para luchar contra las clases dominantes, no sólo
en América Latina, sino en todo el mundo. Siguió
con que las divergencias se podían superar
y que no era necesario debatir el balance histórico
de las diferentes tendencias políticas¨.
Lo único bueno de estos balances históricos
es que destacan la larga y trágica experienciasobre
todo en Latinoaméricay los intentos de charlatanes
políticos como Sabado para pintar a regímenes nacionalistas
burgueses como revolucionarios y socialistas.
Así subordinan las luchas de la clase obrera a ellos.
Durante la década de los 1970, esto se reflejó en
la tendencia política de Nahuel Moreno, quien laboró
para subordinar a la clase obrera argentina al peronismo y al
castrismo, lo cual la dejó desarmada ante el salvaje golpe
de estado militar de 1976. El partido de Guillermo Lora jugó
un papel similar en Bolivia en 1971 en relación al general
izquierdista J.J. Torres, cuya presidencia fue arrasada
por el golpe de estado militar derechista del General. Hugo Banzer.
Adaptaciones similares a los regímenes del General Velasco
Alvarado en Perú y el General Omar Torrijos en Panamá
terminaron en traiciones y derrotas de la clase obrera en esos
países, igual como había sucedido con el fomento
del castrismo y guevarismo en todo el continente.
Que la pseudo izquierda pinte al chavismo con colores socialistas
no significa simplemente el fracaso en aprender las lecciones
históricas. Más bien es cuestión de intereses
clasistas bien arraigados. El Socialismo del Siglo XXI
de Chávez los atrae precisamente porque detestan el concepto
marxista de que la transformación socialista sólo
puede llevarse a cabo por medio de la lucha consciente e independiente
de la clase obrera para ponerle fin al capitalismo y tomar las
riendas del poder en sus manos. A estos elementos políticos
pequeño-burgueses más bien los atrae la política
diseñada para salvar al capitalismo de la revolución,
la cual sería impuesta desde arriba por un comandante carismático.
Estos sectores se han ido lejos a la derecha desde los mejores
días de su adaptación al castrismo durante las décadas
de los 1960 y 1970. De hecho, antes de Chávez morir, varios
de ellos, que antes lo habían elogiado, se volvieron contra
él cuando se opuso a las guerras de Estados Unidos para
cambiar los regímenes en Libia y Siria; guerras imperialistas
que ellos mismos acogieron.
No importa cuál sea el destino inmediato de los intentos
que ahora se desplazan para formar un nuevo chavismo sin Chávez,
la lucha de clases en Venezuela y toda Latino América ha
de intensificarse bajo el impacto de la crisis capitalista mundial
que se extiende. La cuestión primordial es el establecimiento
de nuevos partidos revolucionarios independientessecciones
del Comité Internacional de la Cuarta Internacionalpara
luchar por la movilización política independiente
de la clase trabajadora como parte de la lucha internacional contra
el capitalismo.
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