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Chávez gana en Venezuela con menos votos que en el
pasado
Por Bill Van Auken
22 Octubre 2012
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Este artículo apareció en inglés el
10 de octubre del 2012
El presidente de Venezuela Hugo Chávez fue reeligido
por seis años más en la balotaje del domingo 7.
Comparado con elecciones previas, disminuyó la diferencia
votos que lo separa del candidato de la derecha.
Con 97.6 por ciento de los votos contados, Chávez mantenía
una ventaja de casi 10 por ciento por encima de su rival, Henrique
Caprilesel 55,11 por ciento de los votos contra el 44.27
por ciento. En términos absolutos, el presidente ganó
por un millón y medio de votos8.06 millones comparado
con 6.47 millones.
Como reflejo de la aguda polarización que caracterizó
las elecciones, muchos más votantes acudieron a las urnas
que en tiempos recientes; la participación electoral superó
el 80 por ciento. Chávez recibió 8.2 por ciento
más votos de lo que recibió en el 2006, mientras
que la oposición obtuvo 33.2 por ciento más; cosa
que indica que el aumento de participantes favoreció a
la oposición
En el 2006, Chávez derrotó al candidato de la
derecha, Manuel Rosales, con una diferencia del 26 por ciento.
En ese entonces participó el 74 por ciento de los votantes.
Chávez, 58, alabó la victoria electoral por ser
una "batalla perfecta" mientras saludaba a sus partidarios
del balcón del palacio presidencial ondeando una réplica
de la espada de Simón Bolívar. Aseguró que
"Venezuela seguirá su marcha hacia el socialismo democrático
del siglo veintiuno".
Sin embargo, tuvieron un tono conciliado las palabras del ex
comandante paracaidista, que había dirigido un fallido
golpe de estado en 1992 y sobrevivido a un golpe de estado apoyado
por la CIA en el 2002 ya siendo presidente. Apeló a la
unidad nacional y prometió ser un "mejor presidente"
y que su gobierno "respondería con mayor eficacia
y eficiencia a las necesidades de nuestro pueblo".
Chávez también anunció que había
hablado por teléfono con Capriles, su derrotado rival,
llamando a la "unidad nacional".
Capriles, el ex gobernador de Miranda, el segundo estado más
poblado de Venezuela, había sido postulado por la Mesa
de la Unidad Democrática, MUD, coalición de lo que
queda de Acción Democrática y del Comité
de Organización Política Electoral Independiente
(COPEI, la Democracia Cristiana en Venezuela) los dos partidos
que se alternaron en el poder en Venezuela durante gran parte
de la segunda mitad del siglo veinte. La MUD incluye también
otros sectores de la derecha venezolana.
A diferencia de elecciones previas, Capriles esta vez adoptó
la imagen de un socialdemócrata o izquierdista moderado.
Declaró que su objetivo era proseguir políticas
similares a las del ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula
da Silva. En particular, prometió que continuaría
los programas de asistencia social, conocidos como "Misiones",
hacia los que Chávez divierte una porción de los
ingresos petroleros de Venezuela para proveer alimentos a bajo
costo, ingresos para los ancianos y mayor acceso a la educación,
la salud y vivienda para los más pobres del país.
Previamente, la derecha venezolana había denunciado estos
programas como una intriga compra votos del gobierno.
Durante los 12 meses anteriores a la elección, el gasto
fiscal creció 30 por ciento en términos reales según
cálculos de Bank of America. Una gran parte de este
incremento se destinó a un programa de viviendas a bajo
costo, o gratis, que beneficiara a unos 3 millones de venezolanos
en el 2018.
Capriles basó su campaña la cuestión del
alto índice de criminalidad en el país -19,000 asesinatos
al añoy en el deterioro de la infraestructura, incluso
en los frecuentes apagones.
También intentó enfocarse en el problema de la
corrupción, que hoy en día se manifiesta en el advenimiento
de una nueva capa de políticos multimillonarios, hombres
de negocios y banqueros con conexiones políticas, la tal
"boliburguesía" (por la supuesta Revolución
Bolivariana de Chávez). No tuvo mucho éxito en eso,
dada la memoria popular de la corrupción que empapaba a
la política previa al ascenso de Chávez y en parte
por haber aparecido durante la campaña un video donde un
ayudante de Capriles aceptaba un gran cantidad de dinero a cambio
de favores políticos.
Es significativo que ambas campañas, de Capriles y de
Chávez, fueron aconsejadas por operarios brasileños
del PT [Partido de los Trabajadores] que también participaron
en ellas al menos parcialmente. El PT es el instrumento político
de la burguesía de la economía más grande
de LatinoaméricaBrasil. Lulaque, durante su
presidencia, fielmente prosiguió políticas económicas
dictadas por bancos y transnacionalesapoyó a Chávez
y aclamó su reelección por ser ésta: "...
una victoria para todo el pueblo de América Latina".
La permutación de Capriles en "izquierdista"
es la más reciente en una carrera política que comenzó
con su participación en la organización católica
de extrema derecha Tradición, Familia y Propiedad (TFP).
Más tarde el candidato participó en el golpe de
estado respaldado por la CIA en el 2002 y tuvo una cercana colaboración
con Washington a través de varias ONGs financiadas por
la Fundación Nacional por la Democracia.
La reacción de la Casa Blanca para con la victoria de
Chávez fue elogiar la naturaleza "pacífica"
del balotaje y exhortarle a Chávez a tener en cuenta los
seis millones de votos que obtuvo su rival.
La victoria de Chávez provocó que cayera la bolsa
de valores venezolana. Ésta perdió el 12 por ciento
de su valor después de haber subido una semana en un 31
por ciento la semana previa. Esta bolsa continua siendo la más
rentable en el mundo; registró un ascenso agregado del
200 por ciento el año pasado.
La agencia internacional de crédito Fitch tomó
un punto de vista cauteloso hacia de los resultados de la elección
venezolana. Predijo la "continuidad política y económica,
incluso bajo condicionas en que el perfil crediticio soberano
se debilita". Señaló de manera aprobatoria
que "han disminuido las preocupaciones de un posible incremento
de conflictos de clase después de las elecciones",
sugiriendo que existiría un mayor riesgo social si la oposición
hubiera triunfado. La agencia repitió las preocupaciones
que había señalado en abril, cuando degradó
la valoración de crédito de Venezuela, recalcando
"la creciente vulnerabilidad a los shocks en los precios
de mercancías y, en particular, al declive rápido
en la demanda global de la energía."
Le fue mejor que a Chávez al partido de derecha en las
zonas urbanas. El presidente ganó abrumadoramente en las
zonas rurales. Según el análisis del diario Tal
Cual en el estado de Bolívar, sectores de la clase
trabajadora votaron a favor de Capriles como castigo contra Chávez.
En ese estado han ocurrido numerosas huelgas y protestas contra
el fracaso del gobierno en renegociar contratos, contra el uso
de trabajadores terciarizados, y contra la represión y
criminalización de la actividad sindical. En Agosto, durante
la campaña de elección, la televisión estatal
venezolana cortó la transmisión de un discurso de
Chávez a una asamblea de trabajadores de SIDOR, la firma
estatal de acero, y de obreros de otras industrias en Bolívar,
cuando estos empezaron a callar a gritos al presidente.
Tal Cual también publicó cifras del CNE,
la junta electoral nacional, e informó que Capriles ganó
la mayoría de votos en los distritos urbanos de Heres (Ciudad
Bolívar) y en tres distritos de Puerto Ordaz, donde el
electorado está dominado por trabajadores en la industria
básica. El candidato de la derecha también ganó
en El Callao, un distrito minero, y en Roscio y Piar, donde viven
miles de trabajadores de SIDOR y del aluminio.
Aunque Capriles tan sólo intensificaría los ataques
a la clase trabajadora llevadas a cabo por el gobierno de Chávez,
esos resultados revelan una profunda frustración entre
los trabajadores venezolanos con el supuesto "socialismo
del siglo veintiuno".
Este proyecto político ha atraído el apoyo de
los pseudo-izquierdistas de todo el mundo precisamente porque
se basa en el concepto de que el socialismo puede ser establecido
por un movimiento nacionalista pequeño-burgués o
por un líder populista sin la dirección y participación
consciente de la clase trabajadora.
Venezuela sigue siendo un país capitalista, dominado
por los bancos nacionales e internacionales, con una parasítica
burguesía financiera que disfruta una de las tasas de ganancias
más altas del mundo. A pesar de que una porción
de los ingresos de petróleo está destinada a proveer
asistencia social a los más pobres, la pobreza permanece
siendo endémica, con casi la mitas de la población
trabajadora subsistiendo en el denominado sector informal.
El carácter esencial de Venezuela de país históricamente
oprimido y dependiente del imperialismo, permanece intacto en
la "revolución bolivariana". Su economía
depende por completo de las exportaciones de petróleo,
que representan el 90 por ciento de los ingresos del país.
Al mismo tiempo, Venezuela importa el 70 por ciento de su comida
y la abrumadora mayoría de sus bienes de consumo y bienes
de capital.
Ahora que estas elecciones terminaron, la derecha venezolana
se prepara para una nueva confrontación. Habrán
elecciones estatales en diciembre. La reacción venezolana
y los que la apoyan en Washington, ambos se encuentran especulando
sobre la salud de Chávez. A lo largo de 16 meses, lo han
operado tres veces. También tuvo un tratamiento de quimioterapia
para su cáncer. Si fuese a morir dentro de los tres primeros
años de su mandato, la constitución del país
dispone que haya otra elección.
Mientras tanto, la persistente inflación del 27
por ciento el año pasado la continua desigualdad
social, el enojo y la frustración con la corrupción
oficial y con el control de la vida económica y política
por una adinerada élite y por la camarilla política
conectada con Chávez dará lugar inevitablemente
a una intensificación de la lucha de clases, planteando
la necesidad por un nuevo liderazgo revolucionario de la clase
trabajadora.
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