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Movimiento Ocupar Wall Street en la encrucijada
Por Joe Kishore
29 Octubre 2011
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Las protestas del movimiento Ocupar Wall Street (OWS) en contra
de la desigualdad, las cuales comenzaron en la Ciudad de Nueva
York el mes pasado y desde entonces se han expandido a cientos
de ciudades y pueblos por todos los EE.UU. e internacionalmente,
ha llegado a una encrucijada política.
La clase dirigente ha respondido con una estrategia de dos
puntas. Intentos de canalizar el descontento político dentro
del sistema político ha sido combinado con una creciente
ola de arrestos y el aumento de la violencia policial.
Las últimas acciones fueron las más brutales.
Cientos de oficiales de policía provenientes de 12 agencias
armados con equipos antidisturbios rodearon un campamento en Oakland,
California a temprana hora en la mañana del martes. Bajo
la dirección del alcalde demócrata Jean Quan, la
policía usó gases lacrimógenos, balas de
goma y un cañón sónico para atacar y arrestar
a un centenar de manifestantes pacíficos y destrozar su
campamento.
Policía antimotines mantuvieron una fuerte presencia
en Oakland durante todo el día. Por la noche, cientos de
policías atacaron a las protestas con más gases
lacrimógenos y granadas de lux (diseñadas para desorientar
los sentidos). Se reporto de varios heridos. Arrestos han sido
llevados a cabo en docenas de ciudades estadounidenses, incluyendo
Nueva York, San Francisco, Dallas, Filadelfia, Cincinnati, Phoenix
y Denver. Al otro lado del Océano Pacífico, campamentos
en Sydney y Melbourne, Australia han sido clausurados a la fuerza
y los participantes han sido acorralados.
Estos actos de represión políticalos cuales,
si ocurrieran en Irán o Siria, serían condenados
por la elite política y medios de comunicaciónestán
siendo llevados a cabo con el apoyo tácito del gobierno
de Obama. La orden de Quan llegó dos días después
que el Alcalde de Chicago Rahm Emanuel, el ex jefe del equipo
de Obama en la Casa Blanca, supervisará el arresto de 150
manifestantes.
El Presidente Obama no ha dicho nada sobre la represión.
El martes, el presidente estuvo en San Francisco a sólo
unos pocos kilómetros de distancia de la represión
de Oakland, embolsando $35,000 por cabeza en una cena para recaudar
fondos para su campaña.
Mientras que el objetivo inmediato son los manifestantes del
movimiento OWS, la represión es también un ensayo
general para las luchas sociales más amplias que se avecinan
en el horizonte. Tanto bajo Bush como bajo Obama, el estado ha
restringido los derechos democráticos más básicos
so pretexto de la "guerra contra el terror"; pero el
objetivo real es la oposición interna a las exigencias
de la élite empresarial.
El aumento de la represión replantea con mucha más
agudez los esenciales problemas políticos que las protestas
han expuesto, antes que nada la necesidad de una lucha política
contra el gobierno de Obama, contra Partido Demócrata y
contra el estado capitalista. A la vez que son responsables de
detenciones en masa, el Partido Demócrata y sus testaferros
- tanto los sindicatos como toda una gama de grupos de izquierda'
pequeña burguesas, las organizaciones académicas
y celebridades de la farándula - siguen tratando de mancornar
a las protestas a los demócratas y a la reelección
de Obama.
La perspectiva política de estas organizaciones (presionar
al Partido Demócrata) ha sido completamente desenmascarada
por la experiencia del gobierno de Obama, el cual en todas sus
políticas y en su propia composición es un gobierno
de Wall Street, por Wall Street y para Wall Street. Es evidente
qua la represión estatal desenmascara la todos aquellos
que afirman que los derechos de la clase obrera puede ser defendida
dentro del sistema político actual.
OWS es una primera expresión de la abrumadora hostilidad
popular hacia bancos y empresas. Sin embargo, básicas cuestiones
de programa y perspectivas recién ahora comienzan a ser
discutidas.
Lo que se necesita, sobre todo, es una movilización
independiente, social y política, de la clase obrera, que
es la gran mayoría de la población en los Estados
Unidos y en el mundo. Cada fábrica, centro de trabajo y
vecindario debe convertirse en un centro de resistencia a las
medidas de la burguesía y de sus representantes políticos.
La supresión artificial de la lucha de clases ha caracterizado
los últimos 30 años. En esto los sindicatos jugaron
un papel central. Las huelgas prácticamente desaparecieron
en los Estados Unidos. Los más ricos acumularon una fracción
del ingreso nacional sin precedentes desde la década de
1920. Cuando los trabajadores se decidieron a luchar a principios
de este año, como en las manifestaciones de cientos de
miles de personas en Wisconsin contra los recortes presupuestarios
y los ataques a los derechos de los trabajadores, los sindicatos
hicieron todo lo posible para atarlas al Partido Demócrata
para traicionar y derrotarlas.
Hace 20 años, el colapso de la Unión Soviética
fue seguido por las proclamas de los propagandistas de la burguesía
con el eslogan del "fin de la historia" y la desaparición
de la lucha de clases. Las "izquierdas" oficiales cumplieron
con su deber - suprimir la discusión de la lucha de clase
a favor de las diversas formas de la política de identidad.
La categoría socio-económica de clase social se
presentó como una categoría totalmente subordinado
a las de raza, sexo y orientación sexual.
Los acontecimientos de este año han dejado atrás
tales conceptos. Desde el momento de los levantamientos revolucionarios
en Egipto, a las manifestaciones de masas en Israel y las explosiones
sociales en Europa, la lucha de clases ha resurgido como la fuerza
histórica esencial. El mismo OWS presagia una erupción
explosiva de la lucha de clases en los Estados Unidos, el centro
del capitalismo mundial.
El resurgimiento de la lucha de la clase obrera tiene sus raíces
en la crisis del sistema capitalista y en la respuesta burguesa
a esta crisis. Cientos de millones de personas en todo el mundo,
incapaz de tolerar las condiciones impuestas sobre ellos, se unen
a la lucha.
Si los acontecimientos de este año han confirmado la
importancia de la lucha de clases y la base objetiva de un movimiento
socialista, también han confirmado que la victoria obrera
de la lucha de clases es imposible sin la política.
Aquellos en el movimiento OWS que exaltan la "no política"
y que "no hay liderazgo" sirven para mantener el dominio
de la política imperante. Es precisamente el liderazgo
y la política, es decir, un partido y un programa que se
requieren, sobre todo lo demás.
El proceso histórico inconsciente que está llevando
a millones de personas a la lucha contra el capitalismo debe ser
transformado en un movimiento político socialista consciente
de la clase obrera internacional.
Las aspiraciones básicas que expresa el movimiento OWS
incluyendo, antes que nada, la lucha por la igualdad social, no
se logran en el marco del capitalismo, en que la vida económica
y política está subordinada a las ganancias privadas.
Un movimiento de la clase obrera debe tener el fin establecer
un gobierno obrero, que tendría como una de sus primeras
tareas la transformación de los bancos y las grandes empresas
en las instituciones públicas y controladas en forma democrática.
El Partido Socialista por la Igualdad en los Estados Unidos
y sus partidos hermanos de todo el mundo se han puesto al frente
de esta lucha, e instamos a todos los trabajadores y los jóvenes
a que se nos unan.
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