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Un comandante de la CIA para los rebeldes libios
Por Patrick Martin
5 Mayo 2011
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el autor
El Consejo Nacional libio, el grupo con sede en Bengasi que
habla en nombre de las fuerzas rebeldes que combaten al régimen
de Gadafi, ha nombrado en la dirección de sus operaciones
militares a un antiguo colaborador de la CIA. La elección
de Hifter Jalifa, ex coronel del ejército libio, la dio
a conocer McClatchy Newspapers el pasado jueves; el nuevo jefe
militar fue entrevistado por un corresponsal de ABC News en la
noche del domingo.
La llegada de Hifter a Bengasi fue recogida por primera vez
por Al-Yazira el 14 de marzo; seguidamente, el virulento y belicista
tabloide británico Daily Mail, le hizo un retrato halagador
el 19 de marzo. El Daily Mail describía a Hifter como una
de las dos estrellas militares de la revolución,
que ha regresado recientemente del exilio en Estados Unidos
para prestar a las fuerzas rebeldes cierta coherencia táctica.
El periódico no se refería a sus conexiones con
la CIA.
McClatchy Newspapers publicó un perfil de Hifter el
domingo. Titulado El nuevo líder rebelde pasó
la mayor parte de los últimos 20 años en los suburbios
de Virginia, el artículo señala que fue comandante
del régimen de Gadafi hasta una desastrosa aventura
militar en Chad a finales de 1980.
Hifter se pasó entonces a la oposición anti-Gadafi
y con el tiempo emigró a Estados Unidos donde vivía
hasta hace dos semanas, cuando regresó a Libia para tomar
el mando en Bengasi.
El perfil de McClatchy concluía: Desde que llegó
a Estados Unidos en la década de 1990, Hifter vivía
en los suburbios de Virginia, a las afueras de Washington, DC.
Citaba a un amigo que afirmaba no saber qué hacía
Hifter para mantenerse y que se ocupaba en ayudar a su numerosa
familia.
Para los que sepan leer entre líneas, este perfil es
una indicación apenas disimulada del papel de Hifter como
agente de la CIA. ¿Cómo, si no, un alto ex comandante
militar libio entraría en Estados Unidos en la década
de 1990, pocos años después del atentado de Lockerbie,
para instalarse después cerca de la capital de Estados
Unidos, si no fuera con el permiso y la ayuda activa de los organismos
de inteligencia estadounidenses? De hecho, Hifter ha vivido en
Vienna, Virginia, a unas cinco millas de la sede de la CIA en
Langley, durante dos décadas.
La agencia estaba muy familiarizada con el trabajo político
y militar de Hifter. Un informe del Washington Post de 26 de marzo
de 1996, describe una rebelión armada contra Gadafi en
Libia y utiliza una variante ortográfica de su nombre.
El artículo cita testigos de la rebelión que informan
que su líder es el coronel Haftar Jalifa, de un grupo
al estilo de la contra basado en Estados Unidos denominado Ejército
Nacional Libio.
La comparación se refiere a las fuerzas terroristas
de la contra financiadas y armadas por el gobierno de Estados
Unidos en la década de 1980 contra el gobierno sandinista
en Nicaragua. El escándalo Irán-Contra, que sacudió
a la administración Reagan en 1986-87, consistió
en la exposición pública de la venta ilegal de armas
de Estados Unidos a Irán con cuyos los ingresos se financió
a la contra desafiando una prohibición del Congreso. Los
demócratas del Congreso cubrieron el escándalo y
rechazaron la petición de un juicio político a Reagan
por patrocinar actividades flagrantemente ilegales de una camarilla
de ex agentes de inteligencia y asistentes de la Casa Blanca.
Un libro de 2001, Manipulations africaines, publicado por Le
Monde Diplomatique, remonta más atrás incluso la
conexión de la CIA, a 1987, informando que Hifter, entonces
un coronel del ejército de Gadafi, fue capturado cuando
combatía en Chad en una rebelión respaldada por
Libia contra el gobierno de Hissène Habré, apoyado
por Estados Unidos. Él desertó al Frente de Salvación
Nacional Libio (LNSF, en sus siglas en inglés), el principal
grupo de oposición a Gadafi, que contaba con el respaldo
de la CIA estadounidense. Organizó su propia milicia que
operaba en el Chad hasta que Habré fue derrocado por un
rival apoyado por Francia, Idriss Déby, en 1990.
Según este libro, la fuerza de Haftar, creada
y financiada por la CIA en el Chad, se desvaneció en el
aire con la ayuda de la CIA poco después de que el gobierno
fuera derrocado por Idriss Déby. El libro también
cita un informe del Servicio de Investigación del Congreso
del 19 de diciembre de 1996 según el cual el gobierno de
Estados Unidos prestaba ayuda financiera y militar a la LNSF y
un número de miembros LNSF fueron trasladados a Estados
Unidos.
Esta información está disponible para cualquiera
que haga una búsqueda, incluso superficial, en Internet;
sin embargo, no ha sido mencionada por los medios de comunicación
controlados por las corporaciones de Estados Unidos, excepto en
el envío de McClatchy que evita cualquier referencia a
la CIA. Ninguna de las cadenas de televisión ocupadas en
alabar a los luchadores por la libertad del este de
Libia, se ha molestado en informar de que estas fuerzas están
ahora al mando de un antiguo colaborador de los servicios de inteligencia
de Estados Unidos.
Tampoco los liberales ni la izquierda entusiasta
de la intervención de Estados Unidos y Europa lo han señalado.
Están demasiado ocupados aclamando a la administración
Obama por su multilateralismo y por su posición consultiva
sobre la guerra, supuestamente tan diferente del enfoque unilateral
y vaquero de la administración Bush en Iraq.
Que el resultado sea el mismo muerte y destrucción
lloviendo sobre la población, la soberanía y la
independencia de un país ex colonial pisoteadas no
significa nada para esos apologistas del imperialismo.
El papel de Hifter, acertadamente descrito hace 15 años
como el líder de un grupo al estilo de la contra,
demuestra las verdaderas fuerzas de clase que están operando
en la tragedia libia. Cualquiera que fuera la genuina oposición
popular que se expresó en la rebelión inicial contra
la dictadura corrupta de Gadafi, esa rebelión ha sido secuestrada
por el imperialismo.
La intervención estadounidense y europea en Libia no
está dirigida a llevar la democracia y la libertad
sino a instalar en el poder títeres de la CIA que gobernarán
tan brutalmente como Gadafi, al mismo tiempo que permitirán
a las potencias imperialistas saquear los recursos de petróleo
del país y usar Libia como base de operaciones contra las
revueltas populares radicales del Oriente Próximo y de
África del Norte.
Traducción
para Rebelión [http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125395]
de Loles Oliván
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