|
WSWS
: Español
El ataque contra la educación pública en Estados
Unidos, gobiernos estatales, reducciones
Por Andre Damon
6 Julio 2011
Utilice
esta versión para imprimir | Email
el autor
Este artículo apareció en nuestro web site
en su inglés original el 2 de Julio, 2011.
La clase dirigente de Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos
por destruir la educación escolar pública.
Con el comienzo ayer del nuevo año fiscal, los gobiernos
estatales por todo el país se encuentran reduciendo a diestra
y siniestra los fondos para la educación. Estas reducciones
presupuestales han resultado en el despido de miles de maestros
y el cierre de cientos de escuelas.
Tanto el Partido Demócrata como el Republicano ve en
esta crisis económica la oportunidad de socavar y eventualmente
eliminar la educación pública por completo. La crisis
misma es consecuencia de décadas en que las rentas internas
para los ricos se redujeron constantemente, se rescataron a los
bancos y se desencadenó la especulación que causó
la recesión económica.
Sólo en el 2010, 151,000 trabajadores en el campo de
la educación perdieron sus empleos a niveles locales y
estatales. Según una encuesta reciente de la American
Association of School Administrators (Asociación de
Administradores Escolares de Estados Unidos), en el año
venidero se eliminarán 227,000 empleos adicionales. Esto
significa que en un solo año, el 2.2% de los trabajadores
en el campo de la educación a niveles locales y estatales
de Estados Unidos habrá desaparecido.
California ha de reducir, en un 23%, los fondos destinados
a la educación universitaria, lo cual ha de resultar obligatoriamente
en otro aumento en el costo de las matriculaciones. La Florida
eliminará a 15,000 niños de un programa de preparación
escolar dirigido a familias de bajos recursos. Michigan pronto
reducirá, en US$470.00 por cada estudiante, los gastos
para la educación escolar de los primeros doce años,
lo que obligará a distritos locales a despedir a maestros
y cerrar escuelas. New York, hogar de Wall Street, va a
reducir el presupuesto de la educación en un 6.1%. La lista
sigue y sigue.
Estas reducciones tendrán un gran impacto a nivel municipal
y local. Las ciudades de Nueva York y Chicago van a despedir aún
a más trabajadores en la educación. La semana pasada,
Chicago anunció el despido de 1,000 maestros; el año
pasado, 3,000 fueron despedidos.
En Detroit, ciudad que el gobierno de Obama ha presentado como
modelo para todo el país, ha puesto en marcha planes para
cerrar o privatizar a más de cuarenta escuelas. Tal como
ha ocurrido en otras ciudades, estas reducciones han de cumplirse
durante las vacaciones de verano para prevenir la oposición
de los estudiantes, padres y maestros. Cuando las clases comiencen
de nuevo, los jóvenes se encontrarán ante la siguiente
realidad: el 33% de sus escuelas habrá sido cerrado o vendido
a intereses privados.
En Chicago, Nueva York, Los Ángeles y otras ciudades,
los maestros se han visto obligados a firmar contratos cuyas disposiciones
les reduce los salarios, aumentan las horas laborales y le dan
a los administradores el poder de despedirlos por cualquier razón
que se les ocurra.
Estos ataques contra la educación pública resultan
de una política promulgada por los dos partidos principales.
Los gobernadores, alcaldes y legisladores estatales-tanto Demócratas
como Republicanos-colaboran hoy día para cerrar o poner
las escuelas bajo el control de empresas privadas.
El gobierno de Obama, que ha hecho de la "reforma educativa"
uno de los elementos claves de su programa nacional, funciona
como gerente máximo de todo este proceso. Ha ligado los
fondos adicionales, que provienen del programa Race to the
Top, a la expansión de escuelas privatizadas y a la
puesta en práctica de medidas punitivas contra los maestros,
tales como los salarios "merecidos".
Obama deliberadamente ha culpado a los maestros por la crisis
en la educación, así como también elogiado
el despido en masa de maestros en las llamadas "escuelas
fracasadas". Por otra parte, le ha dado carta libre a los
especuladores de Wall Street que causaron la crisis económica
y quienes ahora son en realidad más ricos que nunca.
Pero la culpa también la tienen los sindicatos obreros,
los cuales han colaborado con el gobierno de Obama para hacer
marchar los ataques contra la educación. A pesar de las
reducciones salariales y los despidos en masa, los sindicatos
de los maestros han rehusado entablar lucha. Más bien han
brindado su apoyo a la expansión de escuelas privatizadas
y a la venta de escuelas a intereses privados, a la destrucción
de puestos permanentes, y a todo el armazón de la crisis
económica.
La destrucción de la educación pública
representa un momento decisivo e histórico en Estados Unidos.
El ataque tiene como blanco el concepto de que todo el mundo tiene
derecho a la educación escolar patrocinada por el estado;
ideal que por largo tiempo ha dominado la democracia estadounidense.
La expansión de la democracia y la educación
pública siempre ha sido elemento esencial del progreso
social en Estados Unidos. Los dirigentes más democráticos
e ilustres de la Revolución de Estados Unidos, entre ellos
Franklin y Jefferson, hicieron campaña para que la expansión
de la educación pública fuera la base de la democracia.
Horace Mann, "Padre de la Educación Pública
en Estados Unidos", luchó durante el período
previo a la Guerra Civil para "igualar las condiciones de
la humanidad" a través una expansión universal
(y de alta calidad) de la educación, la cual sería
ofrecida por docentes profesionales bien capacitados.
Una de las consecuencias de la Guerra Civil fue la expansión
de la educación pública en el Sur de Estados Unidos
para los blancos pobres y los esclavos liberados. La esclavocracia
del Sur, que luchó amargamente para suprimir la educación
y la alfabetización, llegó hasta tal punto que criminalizó
a todo esclavo que aprendiera a leer.
El gran abolicionista Frederick Douglas una vez dijo: "He
descubierto que para mantener al esclavo contento hay que suprimirle
la mente". Los oligarcas de hoy día-quienes son tan
despiadados como los esclavistas derrotados con la espada y los
cañones de la Guerra Civil-se adhieren a la misma filosofía.
Durante el Siglo XX, la expansión de la educación
siempre fue vinculada a las luchas de la clase trabajadora, y
éstas recibieron un gran impulso de la Revolución
Rusa. Las enormes huelgas de los trabajadores durante la primera
mitad de siglo resultaron indirectamente en la inmensa expansión
del acceso a la educación pública para millones.
Un sector bastante amplio de la clase trabajadora se benefició
enormemente de este proceso, que terminó en la creación
de programas dedicados al bienestar de la salud y a un aumento
general en las normas de vida.
El Movimiento por los Derechos Civiles también tuvo
como objetivo principal expandir a los afro-americanos la buena
educación pública.
Pero todos estos adelantos han sido puestos en reversa. La
agresión contra la educación forma parte integral
de la contrarrevolución social en Estados Unidos y a nivel
internacional. Es un ataque contra todo el progreso de la clase
trabajadora durante décadas de lucha.
El significado de este ataque representa un cambio total histórico
en la situación de Estados Unidos. Si en otra época
se podía vincular el desarrollo del capitalismo estadounidense
a la expansión de la educación pública, ahora
los ataques del momento pueden vincularse a la era de su decadencia.
Hay una política clasista a flote. La aristocracia financiera
que se evolucionado a la par de este deterioro-y que no es más
que producto del mismo-sólo siente desprecio por los principios
igualitarios y democráticos sobre los cuales se basa la
educación pública. Es la misma aristocracia que
domina por completo al sistema político y controla tanto
al Partido Demócrata como al Republicano.
La educación pública universal y gratis es un
reclamo democrático, pero no específicamente socialista.
Pero la defensa y la expansión de la educación pública
es incompatible con una sociedad cuyo principio fundamental es
la desigualdad; una sociedad en que se le regala a los bancos
miles y miles de millones de dólares y la prensa y los
representantes políticos declaran que "no hay dinero"
para mantener las escuelas abiertas y pagarle a los maestros sueldos
buenos.
La educación pública sólo puede defenderse
con la lucha por el socialismo; es decir, por la lucha para expandir
el principio de la igualdad a todo aspecto de la vida cotidiana
al poner el control de la economía en manos de la clase
trabajadora. El primer impulso de la educación pública-"igualar
las condiciones de la humanidad"-debe convertirse en santo
y seña de una nueva lucha política dirigida por
la clase trabajadora.
Regresar a la parte superior de la página
Copyright 1998-2012
World Socialist Web Site
All rights reserved |