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La CIA se toma la revancha lanzando misiles en Pakistán
Por Bill Van Auken
30 Enero 2010
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el autor
Este artículo apareció n en nuestro sitio
en su inglés original el 7 de enero, 2010.
Desde el ataque suicida que acabó con la vida de 7 agentes
de la CIA y un espía jordano, se ha producido una aparente
campaña de represalias en Pakistán, y al menos 20
personas han muerto debido al ataque con misiles procedentes de
aviones teledirigidos.
El más letal de los ataques de los aviones de la CIA
tuvo lugar el miércoles en la región de Datta Khel
en Waziristan del norte, cerca de la frontera con Afganistán.
Citando fuentes anónimas, la Associated Press informaba
de que uno de los aviones no tripulado disparó dos misiles
contra una vivienda, asesinando a siete personas. Y un poco más
de una hora después, lanzó otro mientras los campesinos
de la aldea estaban intentando rescatar a los supervivientes y
sacar los cadáveres de los escombros. Este segundo ataque
mató, como mínimo, a otras cinco personas. Algunos
medios paquistaníes cifran el total de muertos de los dos
ataques en 15.
La International News Network Web site, con sede en
Islamabad, informaba de que los ataques aéreos desataron
el pánico en la región. Existe un creciente miedo
en Pakistán a que la respuesta al atentado suicida de la
semana pasada en la base de operaciones de Chapman, situada en
la provincia afgana de Khost junto a la frontera de Waziristan
del norte, sea una campaña intensa y continuada con aviones
teledirigidos que producirá un mayor número de víctimas.
Los ataques con este tipo de aviones Predator han provocado
una cólera generalizada en Pakistán, por la pérdida
de vidas y por la flagrante violación de la soberanía
del país. Aunque altos funcionarios del gobierno han condenado
de forma rutinaria estos ataques, resulta evidente que Islamabad
ha permitido que la mayoría se lleve a cabo desde un aeródromo
secreto situado en la provincia paquistaní de Baluchistán.
Los agentes de la CIA y los mercenarios muertos en la base
de Afganistán eran los responsables de la elección
de objetivos para los ataques teledirigidos.
El kamikaze que los mató, Humam Khalil Abu-Mulal
al-Balawi, era un médico jordano, considerado por la agencia
de espionaje estadounidense uno de sus principales "activos"
en la guerra secreta en la frontera afgano-paquistaní.
Tras el bombardeo, altos responsables de los servicios de espionaje
confirmaron que Balawi había atraído a la base a
los agentes, incluido el segundo responsable de la CIA en Afganistán,
con la promesa de darles información sobre Ayman al-Zahwari,
médico egipcio considerado mayoritariamente como el líder
actual de al Qaeda.
El miércoles, el noticiario de la CBS informaba de que
Balawi había facilitado a la CIA "informaciones útiles"
que sirvieron para fijar los objetivos de los ataques con misiles.
Habida cuenta de que Balawi trabajaba también para Al Qaeda
mientras alegaba que se había infiltrado en su estructura,
puede deducirse que la información que proporcionaba era
falsa y que los misiles se dirigieron a lugares sin relación
alguna ni con Al Qaeda ni con organizaciones armadas que se enfrentan
a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos en Afganistán.
La bomba en la Base Chapman supone un duro revés para
la campaña de la CIA en Pakistán, y amenaza con
debilitar la estrategia del gobierno Obama de intensificar la
intervención militar estadounidense en la región.
El suceso ha planteado, asimismo, incómodas preguntas
a la CIA.
A Balawi lo presentó a la CIA el servicio de espionaje
jordano- la policía secreta del régimen monárquico,
conocida como Mujabarat Y uno de sus agentes, Ali bin Zaid,
resultó muerto en el atentado del 30 de diciembre. Supuestamente,
Bin Zid era el "mentor" de Balawi.
A principios de 2009, el médico jordano fue arrestado
por la mujabarat por haberse unido voluntariamente a una
misión en Gaza tras la invasión ísraelí
del territorio palestino. Se dice que se le reclutó para
infiltrarse en Al Qaeda mientras estaba en la cárcel, y
se le envió después a Pakistán.
El suceso ha concentrado la atención en la continuada
y estrecha relación entre la CIA y la mujabarat jordana.
El Washington Post citaba al ex agente de la CIA, Jamie
Smith, quien afirmaba que la policía secreta jordana es
"especialmente valorada por su habilidad tanto en los interrogatorios
de los presos cuanto en la incorporación de confidentes".
Y en efecto, Jordania fue uno de los principales centros de
"interrogatorios especiales", en los que las personas
secuestradas por la CIA en diversos países, detenidas sin
acusación alguna eran enviadas a terceros países,
donde se les interrogaba aplicando torturas.
Los grupos defensores de los derechos humanos han denunciado
repetidamente la "maestría" de los mujabarat
en las torturas habituales a los disidentes jordanos.
Tal como informaba el Post, las "especiales relaciones
entre la CIA y la Muhabarat son tan estrechas que "el agente
de enlace de la CIA en Ammán tiene acceso sin restricciones
a la fortificada sede central de la Agencia General de Espionaje
jordana (GID, en sus siglas inglesas.)
Estas informaciones desagradan profundamente al gobierno jordano,
que intenta ocultar su papel de delegado de Washington, debido
a la abrumadora oposición a las políticas estadounidenses
existente en Jordania y todo Oriente Próximo.
En cuanto al papel de la CIA, la continuación y profundización
de estas relaciones plantea la pregunta de si el gobierno Obama
sigue aprovechándose de la "extraordinaria maestría"
de la policía secreta jordana.
Otra de las consecuencias del atentado ha sido la identificación
de dos de sus víctimas como empleados de Xe, conocida antes
como Blackwater, la mayor proveedora de mercenarios para
las guerras estadounidenses de Iraq y Afganistán, quienes,
al parecer, fueron contratados por la CIA.
El director de la CIA, Leon Panetta, anunció el mes
pasado que la Agencia había rescindido un contrato secreto
con Blackwater-Xe, cuyos mercenarios cargaban los misiles
y se encargaban del mantenimiento de los aviones no tripulados
en Pakistán. Con anterioridad, Panetta había revelado
al Congreso de Estados Unidos la existencia de un programa secreto
de asesinatos a cargo de los mercenarios de Blackwater, que aseguró
nunca había superado la fase de planificación.
Por lo ocurrido, parece que Blackwater sigue actuando
en nombre de la CIA con otro contrato secreto no hecho público.
La empresa cambió su nombre de Blackwater a Xe
para intentar deshacerse de su infame reputación, que incluye
la matanza de 17 civiles iraquíes en Bagdad en septiembre
de 2007.
Traducido del inglés para La Haine[ http://www.lahaine.org/index.php?p=42533]
por Felisa Sastre
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