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Raúl Castro anuncia plan de despidos masivos en Cuba
Por Bill Van Auken
7 Agosto 2010
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El presidente Raúl Castro Domingo anunció planes
que podrían eliminar alrededor de 1,3 millones de puestos
de trabajo del Estado cubano, a la vez que fomentaría el
crecimiento de la empresa privada en los sectores de servicios.
En su discurso de apertura de la reunión semestral de
la Asamblea Nacional, Castro insistió en que las medidas
no son más que una "actualización del modelo
económico cubano, y no las reformas de mercado basadas
en "recetas capitalistas." Sin embargo, las propuestas
plantean entre las transformaciones sociales y económicas
más radicales en Cuba desde el derrocamiento de la dictadura
apoyada por Estados Unidos de Fulgencio Batista en 1959.
El país se ha enfrentado a una crisis económica
prolongada, exacerbada por la crisis financiera global. El principal
producto de exportación, el níquel, ha visto caer
los precios de $24 por libra en 2008 a sólo $ 7 el año
pasado. Turismo, la mayor fuente de ingresos, ha sido golpeado
por la recesión mundial, al igual que las remesas de los
cubanos en el exterior, especialmente en los EE.UU., que se enfrentan
al desempleo y la caída de sus salarios. Una serie de tres
huracanes en 2008 combinado con una sequía en la parte
oriental de la isla devastó gran parte de las cosechas
de Cuba.
A estas dificultades se suman 48 años del embargo de
EE.UU., impuesto por la administración Kennedy en represalia
por la expropiación del gobierno cubano de propiedad corporativa
estadounidense en la isla.
Las medidas esbozadas por el Presidente Castro están
encaminadas a imponer todo el peso de esta crisis sobre las espaldas
de la clase obrera cubana.
Aquellos a ser purgados de lo que Raúl Castro llamó
las plantillas considerablemente abultadas en el sector
estatal representan hasta el cuarto de la población
económicamente activa en la isla. Se prevé que casi
todas las familias cubanas se verán afectadas, y los cambios
económicos propuestos están generando una creciente
tensión social y política.
"Hay que borrar para siempre la noción de que Cuba
es el único país del mundo en que se puede vivir
sin trabajar", dijo Castro a los miembros del parlamento
cubano.
La tasa oficial de desempleo en Cuba fue de 1,7 por ciento
el año pasado y no ha aumentado por encima del 3 por ciento
en los últimos ocho años. El pleno empleo, una de
las garantías del régimen de Castro, está
siendo abandonado.
"Esperamos que para eliminar 200.000 empleos al año,
unos 100.000 de ellos durante el próximo año sólo
en la capital", dijo un economista del gobierno cubano a
la agencia de noticias Reuters. Las listas de los que serán
despedidos ya habrían sido elaboradas en fábricas,
hospitales y oficinas.
Trabajadores de empresas estatales ya han sido despedidos.
Empezando en el primer trimestre del próximo año,
Castro dijo que se modificará el tratamiento laboral
y salarial a los trabajadores disponibles e interruptos de un
grupo de organismos de la administración central del estado,
suprimiendo los enfoques paternalistas que desestimulan la necesidad
de trabajar para vivir y con ello reducir los gastos improductivos,
que entraña el pago igualitario, con independencia de los
años de empleo, de una garantía salarial durante
largos períodos a personas que no laboran.
Castro no dio detalles sobre la naturaleza del cambio que se
llevaría a cabosi la paga para los trabajadores desempleados
será eliminada, reducida o acortar su duración.
Los detalles del plan serán presentados a una reunión
del órgano sindical oficial, la Confederación de
Trabajadores de Cuba. Al igual que la propia Asamblea Nacional,
éste no tiene independencia con respecto al aparato estatal
que ha desarrollado y sólo sirve como otro sello de goma
de las decisiones adoptadas en la parte superior.
Lo que era inconfundible en los comentarios de Castro, sin
embargo, cada vez más círculos oficiales ven el
desempleo como una herramienta necesaria para disciplinar a la
clase obrera cubana.
Según informes, las condiciones de empleo en el importante
sector turístico ya se han cambiado. Durante la temporada
baja los trabajadores están siendo despedidos goce de sueldo.
En algunos casos, se les ofrece una indemnización reducida
para que tomen cursos o trabajos en construcción o el sector
agrícola.
El objetivo claro es obligar a los trabajadores a trabajar
más por menos. Esto se hace explícito en un informe
el mes pasado en el diario oficial Granma sobre el avance
"positivo" que la productividad laboral ha aumentado
un 4,3 por ciento en el primer trimestre de este año, aun
cuando el salario medio se redujo en casi un 1 por ciento. En
el último año, el gobierno ha tratado de vincular
los salarios a la productividad
La renta mensual media se ha reducido a 429 pesos, el equivalente
de $17. Mientras que estos salarios se han complementado con varios
servicios estatales, que van desde viviendas sociales, educación
gratuita y asistencia sanitaria hasta las cartillas de racionamiento
de alimentos, estos subsidios también están dentro
de los planes del gobierno cubano para reducir el déficit
y cumplir con los pagos a sus acreedores extranjeros. Ya, los
niveles de vida en Cuba son mucho menores de lo que eran en 1989
y la liquidación de la Unión Soviética, que
había subvencionado en gran medida la economía de
la isla.
Fue durante el llamado "período especial",
proclamado al finalizar la ayuda soviética y la consiguiente
caída del 35 por ciento en el PIB de Cuba que por último
gobierno alentó un crecimiento en las empresas privadas.
El gobierno ya cerró los comedores en las empresas estatales
que ofrecían comida gratis a los trabajadores. También
se informó de la discusión para eliminar las tarjetas
de racionamiento de alimentos en favor de la ayuda supeditada
a comprobación de los sectores más pobres de la
población. Mientras tanto, el gobierno ha elevado la edad
de jubilación y forzado a los trabajadores a contribuir
más a su seguridad social.
Castro combinó la amenaza de despidos masivos con el
anuncio de medidas que faciliten la expansión del sector
llamado cuentapropista, formado por los barberos, peluqueros,
taxistas y servicios similares que están autorizados a
operar en privado, mientras pagan al gobierno por sus licencias,
alquiler e impuestos.
La idea de que este sectorque actualmente consiste de
menos de 145.000 empresas con licenciapuede absorber 1,3
millones de empleados despedidos del sector estatal es totalmente
absurda. Sin embargo, Castro prometió cambios "flexibilizando
la contratación," teniendo en cuenta los pequeños
propietarios para explotar la mano de obra con fines de lucro.
Una expansión más significativa del sector privado
fue anunciada al margen de la sesión parlamentaria por
el Ministro de Turismo, Manuel Marrero, quien anunció que
el gobierno está negociando con el capital extranjero para
construir 16 campos de golf, así como una serie de nuevos
hoteles en la isla. También dijo que para enero el gobierno
levantaría las restricciones a la venta de casas a extranjeros.
El efecto neto de estas medidas será aumentar la creciente
desigualdad social en Cuba, que se determina en gran medida por
el acceso, o la falta de ello, a divisa extranjera. Los que tienen
altos puestos del gobierno, los empleados en el sector turístico
y aquellos que reciben remesas del extranjero cuentan con tal
acceso, mientras que la gran mayoría de la población
no lo tiene.
Que los medios occidentales han ignorado el discurso de Raúl
Castro tiene un significado. Refleja las preocupaciones reales
de EE.UU. y Europa el capitalismo, que no tiene ningún
problema que se elimine un millón de puestos de trabajo
pero que quiere ver una mayor privatización de sectores
básicos de la economía cubana y el desmantelamiento
de las restricciones sobre la inversión extranjera directa.
Fidel Castro, de 83 años, no se presentó a la
apertura del Parlamento Cubano. Había dirigido el gobierno
cubano durante 47 años hasta 2006, cuando, por motivos
de salud, cedió las riendas a su hermano menor, Raúl,
de 79 años.
Sin embargo, Fidel ha estado cada vez más en el ojo
público, haciendo ocho apariciones en el último
mes. Entre las más recientes está la recepción
para el Ministro de Relaciones Exteriores de China, Yang Jiechi.
China ha extendido crédito que el gobierno cubano desesperadamente
necesita, y existe una creciente especulación de que La
Habana puede emular la trayectoria seguida por Beijing, la combinación
de un abrazo de las relaciones económicas capitalistas
con el mantenimiento del régimen político actual,
basado en el gobernante Partido Comunista de Cuba y los militares.
En su discurso ante el Parlamento, Raúl Castro también
le dio la primera explicación pública de su decisión
de liberar a 52 presos y el exilio de disidentes.
Castro explicó que los que fueron puestos en libertad
habían sido detenidos y encarcelados por trabajar para
el gobierno de EE.UU. bajo condiciones en las que Washington abiertamente
promocionaba el "cambio de régimen" en La Habana.
"La revolución puede ser generosa porque es fuerte",
dijo, al tiempo que advierte que no habrá impunidad
para los enemigos de la patria."
La liberación fue negociada por la Iglesia Católica
y el gobierno español a cambio de un acuerdo para que España
presione a la Unión Europea a levantar las sanciones contra
la isla. El gobierno cubano está ansioso por recuperar
el acceso al crédito europeo y también la esperanza
de que Washington pudiera corresponder haciendo más flexible
el embargo comercial.
Raúl Castro también destacó en su discurso
que la llegada de Obama había traído ningún
cambio sustantivo en la política de EE.UU. hacia la isla.
Señaló el mantenimiento del bloqueo económico,
así como el encarcelamiento de cinco agentes cubanos que
habían sido enviados a los EE.UU. para monitorear grupos
terroristas del exilio con sede en Miami. Uno de ellos, Gerardo
Hernández Nordelo, de 45 años y en mala salud, fue
colocado recientemente en una celda de castigo en una prisión
de California.
Castro insistió en que la unidad en el partido gobernante
de Cuba era más solida que nunca. Rechazó
los rumores de que existían divisiones sobre la política
económica, incluso entre los mismos hermanos Castro.
Desde de asumir la presidencia en 2008 permanente, Raúl
Castro ha reemplazado a una serie de altos funcionarios por sus
propios confidentes, elaborado en su mayor parte con oficiales
de alto rango del ejército cubano.
Algunos de estos cambios han sido acompañados por los
rumores de corrupción oficial. El más reciente de
estos fue la supresión repentina de Rogelio Acevedo, presidente
por mucho tiempo de la agencia estatal que dirige las líneas
aéreas de Cuba y los aeropuertos.
Un intelectual destacado del Partido Comunista de Cuba llamó
la atención sobre el peligro que representa la cada vez
más abierta corrupción dentro de los círculos
gobernantes. Esteban Morales, quien se desempeñó
como director del Centro de Estudios de EE.UU. en la Universidad
de La Habana y fue un comentarista habitual del programa de la
televisión cubana de análisis político "Mesa
Redonda", escribió un artículo en abril, titulado
Corrupción: ¿la verdadera contrarrevolución?"
"Cuando observamos de cerca la situación interna
de Cuba hoy en día, no podemos tener duda de que la contra-revolución,
poco a poco, va tomando posiciones en ciertos niveles del estado
y del gobierno", escribió Morales.
Y continuó: "Sin duda, cada vez es más evidente
que hay gente en posiciones del gobierno y del estado que están
preparándose financieramente para cuando la Revolución
caiga, y otros pueden tener casi todo listo para la transferencia
de activos estatales a manos privadas, como ocurrió en
la antigua URSS."
Hizo hincapié en que la corrupción dentro de
la élite gobernante era mucho más peligrosa que
los "disidentes" respaldados por Estados Unidos, a
los que calificó de aislados y carentes de cualquier programa
y liderazgo, y contando con pocos militantes.
Señalando el caso del recientemente despedido jefe de
líneas aéreas Acevedo, dijo que no había
habido verdadera explicación pública del asunto,
en el que "el dinero de la gente y los recursos fueron malgastados
en medio de una situación económica que es absolutamente
fundamental para el país".
El caso no era único, dijo, sino más bien típico
de los funcionarios de alto nivel que "están recibiendo
comisiones y la apertura de cuentas bancarias en otros países".
Agregó que la inteligencia de EE.UU. sabía mucho
más que el pueblo cubano acerca de que estos funcionarios
y buscara la forma utilizar esta información para reclutarlos.
Si bien el artículo apareció en un sitio web
de aprobación oficial, Morales fue removido del programa
de televisión, y en junio se anunció que había
sido expulsado del partido que ocupa el poder. Al parecer, el
régimen cree que el comentario revela demasiado sobre el
verdadero carácter político y de clase del estrato
gobernante de Cuba.
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