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Ex agente de la CIA Allawi: ¿próximo primer
ministro iraquí?
Por James Cogan
19 Abril 2010
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El mayor bloque de escaños en el parlamento de 325 miembros
en la elección del 7 de marzo en Iraq quedó en manos
de la coalición Iraqiya de base suní y ostensiblemente
secular, encabezada por Iyad Allawi, un ex agente de la CIA y
ex Primer Ministro instalado por EE.UU. Sin embargo, con sólo
91 legisladores, Allawi tiene que llegar a acuerdos con otras
facciones para obtener la mayoría necesaria de 163 votos.
Se están realizando frenéticas negociaciones
y tentativas de acuerdos. Nouri al-Maliki, el actual Primer Ministro,
y su coalición Estado de Derecho de base en su mayoría
chií, que consiguió 89 escaños y es el segundo
bloque por su tamaño en el parlamento, ha declarado que
el resultado es ilegítimo y exige un recuento manual de
los votos. Sin embargo, representantes de Estado de Derecho participaron
durante el fin de semana en conversaciones en Irán con
dirigentes de la Alianza Nacional Iraquí (ANI) chií
fundamentalista, que obtuvo 70 escaños. La ANI es dominada
por el movimiento saderista leal al clérigo Muqtada al-Sadr
y por el Consejo Supremo Islámico de Iraq (ISCI por sus
siglas en inglés). Con el apoyo de un puñado de
otros parlamentarios, las dos facciones chiíes tendrían
una mayoría y podrían impedir que Allawi llegara
al poder.
El gobierno de Obama rechazó las acusaciones de Maliki,
enviando una clara señal de que saluda el éxito
de Allawi y lo quiere como Primer Ministro. Una declaración
conjunta del embajador de EE.UU. Christopher Hill y el comandante
militar general Raymond Odierno señaló que no hay
evidencia de fraude generalizado o serio. El enviado
de la ONU Ad Melkert declaró que el resultado es creíble
y que un recuento es difícil por el tiempo.
Los gobiernos de Egipto, Jordania y Arabia Saudí felicitaron
públicamente a Allawi.
En circunstancias en las que se habla abiertamente de una guerra
de EE.UU. contra Irán, Washington no quiere que el próximo
gobierno en Bagdad vuelva a estar dominado por partidos chiíes
iraquíes que tienen antiguas relaciones con el régimen
iraní. Allawi, al contrario, está profundamente
sumido en la hostilidad hacia la influencia iraní en Oriente
Próximo de las elites árabes gobernantes favorables
a EE.UU.
Para reunir una mayoría parlamentaria sin ninguna de
las facciones chiíes, Allawi tendría que llegar
virtualmente a acuerdos con todas las demás facciones.
Los pequeños partidos suníes, turcomanos étnicos
y cristianos tienen 18 escaños y es probable que lo apoyen.
Tendría que llegar a un acuerdo, sin embargo, con los partidos
kurdos del Gobierno Regional Kurdo (GRK) en el norte. La Alianza
Kurda de los partidos gobernantes en el GRK obtuvo 43 escaños.
Dos movimientos kurdos opositores, Gorran y el Partido Islámico
Kurdo, obtuvieron 14.
Cualquier acuerdo entre Iraqiya y las facciones kurdas está
lleno de dificultades. Durante la elección, Allawi se opuso
a las ambiciones kurdas de mayor control sobre áreas del
norte de Iraq. Algunos de sus partidarios rechazan con virulencia
la demanda kurda de que la provincia rica en petróleo de
Kirkuk se incorpore al GRK. Iraqiya obtuvo la mitad de los escaños
en Kirkuk, abrumadoramente por los votos de la población
étnica árabe y turcomana de la provincia.
Los medios internacionales especulan sobre la posibilidad de
que el movimiento saderista, que obtuvo 38 de los 70 escaños
de la ANI, podría escindirse del ISCI y apoyar a Allawi.
Dirigentes saderistas hicieron declaraciones durante la elección
de que su prioridad era asegurar que Maliki no volviera a ser
Primer Ministro. Según informaciones habría habido
conversaciones entre Allawi y representantes de Muqtada al-Sadr.
Aunque ninguna personalidad estadounidense lo ha dicho abiertamente,
el resultado preferido por Washington sería con gran probabilidad
un acuerdo entre Allawi y Maliki para formar un gobierno basado
en sus dos coaliciones. Maliki es un fundamentalista chií
y favorable a Irán pero como Primer Ministro sirvió
lealmente los intereses de EE.UU. durante los combates más
sangrientos de la guerra de Iraq de 2006 a 2008. Fue responsable
de la destrucción de milicias chiíes en Basora,
Amara y Bagdad que siguieron resistiendo a los militares de EE.UU.
En 2009 el partido Da'wa de Maliki rompió con el ISCI
y formó Estado de Derecho como rival chií para la
ANI. Deriva su principal apoyo del ejército, el aparato
policial y la burocracia gubernamental creados y entrenados por
EE.UU., que dependen de la continuación del control de
EE.UU. sobre Iraq. Su coalición obtuvo la mayor parte de
sus votos en Bagdad y en el sur de población chií.
La base de Allawi se encuentra en la población suní
y chiíes seculares. Iraqiya obtuvo el grueso de sus escaños
en Bagdad y en las provincias de mayoría suní de
Iraq central y occidental. La elite suní se unió
en su apoyo, a pesar del hecho de que como Primer Ministro interino
en 2004, Allawi gobernó durante la destrucción por
EE.UU. de la ciudad suní de Faluya y la represión
general de la resistencia en todas las áreas pobladas por
suníes.
Bajo la ocupación estadounidense, el establishment político
suní que tuvo el poder bajo el régimen baasista
de Sadam Hussein había sido marginado. Ve a Allawi como
su instrumento para restaurar sus privilegios. Un destacado clérigo
suní, Sheik Mahmud al-Sumaidi, dijo sin ambages al Guardian
británico: Esto es política y la política
es un arte sucio. Los eruditos suníes lo han perdonado
por Faluya y nosotros apoyamos que sea Primer Ministro.
En esta fase, la coalición de Maliki declara públicamente
que no llegará a un acuerdo con Allawi. Entre bastidores,
sin embargo, la embajada de EE.UU. y el comando militar harán
todos los esfuerzos posibles para presionar a las facciones iraquíes
para que lleguen a algún tipo de acuerdo lo más
pronto posible - a diferencia de la elección de diciembre
de 2005 en la que se tardó casi seis meses para formar
un gobierno.
Desde el punto de vista del imperialismo de EE.UU., el próximo
gobierno iraquí, dirigido por Allawi, Maliki o algún
otro personaje, tiene tres responsabilidades primordiales aparte
de alinearse con Washington contra Irán:
* Tendrá que firmar un nuevo acuerdo con EE.UU. antes
de finales de 2011 -la fecha en la que expira el actual Acuerdo
de Estatus de Fuerzas- para permitir a las fuerzas armadas de
EE.UU. el uso indefinido de bases aéreas que se han construido
en sitios como Balad, Al Asad y Tallil.
* Debe implementar leyes que aprueban la privatización
de la industria petrolera de Iraq y dar a corporaciones extranjeras
mayor acceso y control sobre las vastas reservas sin explotar
de petróleo y gas natural. La actual legislación
está ampliamente considerada por las transnacionales de
la energía como inadecuada, ya que no permite el modelo
de acuerdo de participación en la producción que
les asegura los mayores beneficios.
* Como la mayor parte de las tropas estadounidenses se retira
durante los próximos 18 meses, se requerirá que
el gobierno iraquí reprima la actual oposición de
la clase trabajadora iraquí y de los pobres en el campo
contra la pobreza, la falta de servicios, el saqueo de los recursos
del país y la continua presencia militar de EE.UU.
Al mismo tiempo, el gobierno títere en Bagdad tendrá
que hacer lo posible por mantener la unidad del país. En
el norte, la elite kurda está cada vez más amargada
por no haber podido obtener el control de Kirkuk y de los campos
petrolíferos del norte, que fue su motivo principal para
apoyar la invasión de EE.UU. en 2003. Secciones del establishment
chií vinculadas a los partidos religiosos son profundamente
hostiles a cualquier influencia sustancial suní sobre el
gobierno. Si las elites suníes son marginadas de nuevo,
sin embargo, podrían reiniciar su patrocinio para una resistencia
armada generalizada.
Incidentes durante los últimos días subrayan
las omnipresentes rivalidades políticas, étnicas
y sectarias creadas por la ocupación de EE.UU. Un atentado
realizado el viernes en un mercado en Baquaba, la principal ciudad
en la provincia Diyala, mató a 59 personas e hirió
a 73. La casa de un dirigente vinculado a Iraqiya fue atacada
el domingo con una bomba en la ciudad de Qaim, en la provincia
Anbar, causando cinco muertos y 18 heridos. En Bagdad, un francotirador
mató a tiros a un partidario de Iraqiya.
De un modo aún más provocador, fuerzas de seguridad
leales a Maliki arrestaron a cuatro candidatos de Iraqiya en la
provincia Diyala, acusados de participación en terrorismo,
mientras la Comisión de Justicia y Responsabilidad anunció
que intentará de impedir que algunos candidatos elegidos
ocupen sus escaños por pasados vínculos con el Partido
Baaz de Sadam Hussein. Los candidatos que fueron excluidos como
baasistas antes de la elección estaban alineados
en su abrumadora mayoría con Iraqiya y otros partidos de
base suní o de chiíes seculares.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán
Leyens
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