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: Español
El gobierno de Bush amenaza al Primer Ministro de Irak mientras
prepara un baño de sangre en Baghdad
Por James Cogan
30 Enero 2007
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el autor
El gobierno de Bush de nuevo ha amenazado con derrocar al Primer
Ministro Iraki Nouri al-Maliki si no colabora completamente con
el aumento de tropas en Irak y sus planes para la represión
brutal contra el movimiento fundamentalista shiíta dirigido
por el clérico Moqtada al-Sadr.
Desde el miércoles pasado, cuando Bush pronunciara su
discurso detallando la expansión de la guerra en Irak,
la Ministra de Relaciones Exteriores, Condoleezza Rice, ha declarado
en varias ocasiones que Maliki tiene los días contados.
El recién nombrado Ministro de Defensa, Robert Gates, hizo
la amenaza más burda. Cuando el Comité del Senado
sobre las de Fuerzas Armadas le interrogó directamente
el viernes pasado y le preguntó que sucedería si
el Primer Ministro Iraki resiste los planes estadounidenses, Gates
respondió: ¨Pienso que la primera consecuencia a la
cual tendría que enfrentarse es la posibilidad de perder
su empleo.
No es ningún secreto en Esdtados Unidos y en Irak que
la destrucción de los sadristas es de los objetivos principales
del despliegue de 17.000 tropas estadounidenses adicionales a
Baghdad. A medida que el gobierno de Bush sigue su trayecto temerario
de establecer la hegemonía de Estados Unidos sobre los
recursos petrolíferos en el Oriente Medio, éste
no está preparado a co-existir con un movimiento que goza
del apoyo de las masas obreras iraquíes shiitas y que ha
jurado que la milicia Ejército de Mahdi tomará las
armas en defensa de Irán en caso de la agresión
yanqui. Los militares estadounidenses consideran que el Ejército
de Mahdi es una peligrosa quinta columna iraní y, desde
una tregua inestable que se firmó para acabar con un levamiento
sadrista contra la ocupación en 2004, ha hecho campaña
para su destrucción.
Una fuerza del gobierno iraquí, actuando en conjunto
con Estados Unidos, ya está en proceso de lanzar una ofensiva
en la Ciudad Sadr, suburbio shiíta de Bagdad densamente
poblado del cual Sadr deriva su apoyo principal. Una brigada de
la división aérea 82 se va a mudar de Kuwait a la
capital iraquí para unirse con dos brigadas armadas estadounidenses
y tres brigadas predominantemente kurdas del ejército iraquí.
El mando militar yanqui ha insistido en las unidades kurdas debido
a que la mayor parte de las tropas del gobierno iraquí
actualmente en Baghdad es shiita. Muchos apoyan a, o simpatizan
con, Sadr y es possible que rehusen pelear.
Para mediados de febrero, aproximadamente 40.000 tropas estadounidenses
e iraquíes, respaldadas por un enorme poderío aéreo,
estarán en posición para llevar a a cabo una bestial
guerra urbana en las calles de Baghdad. Los sadristas también
tienen sus planes. Según varios informes, a todas las familias
entre los dos millones de habitantes que pueblan la Ciudad Sadr
se les ha pedido que ofrezcan un hombre entre las edades de 15
y 45 para servir en el Ejército de Mahdi, lo cual la daría
a la milicia una fuerza potencial de más de 100.000. Abdul
Razzaq al-Nidawi, destacado portavoz sadrista, declaró
la semana pasada: Llamamos al pueblo de Estados Unidos a
que se oponga al envío de más hijos a Irak para
que no regresen en ataúdes¨.
Aunque las bajas estadounidenses indudablemente aumentarían
dramáticamente durante cualquier ofensiva, es el pueblo
iraquí que sufriría las mayores pérdidas.
Las milicias shiíitas, equipadas solamente con armas pequeñas,
caerán víctimas de una matanza por aviones, helicópteros
y tanques americanos.
Nada muestra, de la manera más burda, lo títere
del gobierno iraquí que su aprobación de la agresión
que se acerca. Es posible que los sadristas sean el movimiento
político más popular entre los shiítas iraquíes,
quienes representan el 60% de la población. Se han dirigido
a los preponderantes sentimientos contra la ocupación al
llamar por una fecha de vencimiento para que Estados Unidos salga
de Irak y exigir que el gobierno se dirija a las espantosas condiciones
del país. A la misma vez, se han integrado al gobierno
títere y representan la facción principal en la
coalición de partidos shiitas, la Alianza Iraquí
Unida (AIU), que gobierna el país. El mismo Maliki ha sido
íntimo aliado de Sadr y ha asegurado la candidatura de
la AIU para las elecciones para primer ministro basándose
en el voto de los legisladores sadristas.
Consternado por la posible pérdida de una importante
base de apoyo, Maliki resistió el plan americano por varios
meses. El noviembre pasado le comentó a Bush sus deseos
para que todas las tropas estadounidenses se retiren de Baghdad.
Gates admitió ante el Comité del Senado sobre las
Fuerzas Armadas que Maliki quiso llevar a cabo esta acción
por su cuenta; es decir, abandonar la capital y dejarla
en manos de las milicias dominadas por los shiítas, quienes
se dedicarían a combatir a los guerrilleros sunnitas árabes
y no a conducir una ofensiva contra los sadristras.
Maliki, sin embargo, ha indicado que ha accedido a las exigencias
de Washington. La clase gobernante shiíta que él
representa no está preparada a arriesgar el poder y los
privilegios que ha obtenido bajo la ocupación yanqui. El
fin de semana anterior, luego de la declaración de Gates
y después de varios días de silencio en relación
al discurso de Bush, sus oficinas por fin emitieron una declaración
de prensa que declara que el aumento de tropas estadounidenses
representa una visión común y un entendimiento
recíproco entre el gobierno iraquí y el gobierno
estadounidense.
Durante los últimos días, varios funcionarios
de Bush han enfatizado que Maliki ha respaldado la agresión
contra los sadristas. El secretario de prensa de la Casa Blanca,
Tony Snow, le declaró a los periodistas el viernes: Pienso
que, por sus palabras y sus hechos, [Maliki] se dirige a las inquietudes
principales de Estados Unidos, tales como la declaración
a los shiítas que ellos no representan ninguna excepción.
Y lo ha hecho mencionando nombres. Se ha expresado acerca de los
sadristas y de Moqtada al-Sadr.
El domingo, Fox News [Noticias de la Fox] le preguntó
al Vice-Presidente, Dick Cheney, lo siguiente Si las fuerzas
estadounidenses quieren entrar en la Ciudad Sadr y enfrentarse
a Moqtada al-Sadr, ¿le promete usted al pueblo de Estados
Unidos ¿Puede usted jurarle? que semejante
acción se llevará a cabo no importa lo que Maliki
diga? Cheney contestó que el gobierno y Maliki ¨tuvimos
un entendimiento que nos permitirá echar adelante y cumplir
la labor¨.
Si Maliki vacila, hay alternativas detrás de las cortinas
para reemplazarlo. Abdul Aziz al-Hakim, quien llevó a cabo
negociaciones personales con Bush en diciembre y dirige el Concilio
Supremo Shiíta por la Revolución Islámica
en Irak (CSSRII), ha expresado apoyo total al plan de seguridad
de Baghdad, puntualizando que el gobierno debería
agredir con puño de hierro a aquellos que ponen en peligro
la seguridad del pueblo. Se ha reportado que el embajador
estadounidense en Irak, Zalmay Khalizad, todavía labora
para formar una coalición nueva compuesta por el CSSRII,
los partidos kurdos y las organizaciones basadas en los sunnitas
para reemplazar el gobierno actual si es necesario. Según
el Guardian, periódico británico, el clérico
principal shiíita, Ali al-Sistani, acordó la semana
pasada a no oponerse las actividades militares para que el Ejército
de Mahdi entregue sus armas.
En los Estados Unidos, los más partidarios más
vocíferantes de la guerra en Irak abogan por una masacre
en la Ciudad Sadr y por el asesinato de Moqtada al-Sadr. Mike
Reagan, hijo del ex Presidente Ronald Reagan, escribió
en Frontpage Magazine: ¨Si no vamos a permitirle a
nuestras fuerzas armadas que entren y lleven a cabo su espcialización
- la destrucción y la matanza de gente entonces
sería mejor que nos rindamos y regresemos a casa...Moqtada
al-Sadr tiene que irse, preferiblemente siguiendo los pasos de
Saddam Hussein. Y mientras más pronto mejor.
Ralph Peters, comentarista de derecha extrema que escribiera
un artículo el año pasado titulado, ¨Maten a
Moqtada ahora, declaró en el New York Post
la semana pasada que la ¨gran prueba de los planes de
aumento de Bush sería si integrara la ocupación,
el desarmamento y la desinfección ideológica de
la Ciudad Sadr. Exige, además, que ¨Las reglas
de combate tienen que aflojarse. Tenemos que dejar de actuar como
Barney Fife y pelear. Y el presidente tiene que apoyar a las tropas
cuando el juego se ponga duro. (énfasis en el original)
Apenas dos meses después de que el pueblo americano
repudiara la guerra en Iraq en las elecciones congresistas y dejara
bien claro que quería ponerle fin, el gobierno de Bush
prepara crímenes aún mayores.S
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