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Reducciones en el presupuesto de California ponen en peligro
la atención médica a los residentes del condado
de Los Angeles
Por Shannon Jones
23 Septiembre 2003
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el autor
Las reducciones en el presupuesto que el gobernador Gray Davis
ha puesto en marcha plantean un grave peligro a la atención
de la salud que se le presta a los residentes del mayor estado
de la nación. 6.3 millones californianos, inclusive 1.6
millones de niños, que no gozan de seguro médico
serán las peores víctimas.
El gobierno Demócrata del estado ha puesto en práctica
las reducciones para limitar el enorme déficit del presupuesto
del estado, que alcanza $38,000 millones. Las reducciones sobretodo
han afectado al Condado de Los Ángeles, que alberga una
gran parte de las personas que no tienen seguro médico
en California, así como también una gran población
inmigrante.
En mayo, el Concilio de Supervisores del Condado de Los Ángeles
cerró 16 clínicas en los vecindarios. También
va a cerrar High Desert Hospital en la ciudad de Lancaster para
convertirlo en clínicas para pacientes de consulta externa.
El condado actualmente se encuentra luchando contra una demanda
civil que quiere prohibir el cierre del Hospital Nacional Rancho
los Amigos para la Rehabilitación.
El cierre de las clínicas ha forzado a 2.5 millones
de residentes del condado sin seguro médico a depender
de los dos hospitales que todavía ofrecen servicios médicos
completos: el USC Medical Center [USC County] y el Martin Luther
King, Jr./Drew Medical Center[Martin/Drew]. Los dos hospitales
también serán afectados por las reducciones presupuestarias.
King/Drew, ubicado en el sur de Los Ángeles, ya ha perdido
79 doctores médicos, 159 enfermeras y 210 miembros del
personal administrativo. Los pacientes del hospital por lo regular
son de las minorías e inmigrantes. Otra demanda civil temporariamente
ha evitado que se ejecute un plan para deshacerse de 100 camas
en el USC County
King/Drew abrió sus puertas en 1972, principalmente
debido a la presión pública luego de publicarse
el informe de una comisión establecida para investigar
la rebelión que reventó en el distrito de Watts
en 1966. La comisión, con el ex director de la CIA, John
McCone, a la cabeza, averiguó que una de las necesidades
más urgentes de dicha comunidad de Los Angeles era el acceso
a la atención de la salud. En esa época, el hospital
más cercano era el USC County, ubicado al este de la ciudad
a lejanas millas de distancia.
Las reducciones continuas y la escasez de fondos cada vez más
hacen más difícil ofrecerle a los pacientes la atención
médica mínima. En el 2000, el Concilio para la Acreditación
de la Educación de Médicos Postgraduados (ACGME)
recientemente le dio al hospital King/Drew unas calificaciones
desfavorables. Y ya va em marcha otro estudio crítico emn
contra. Si el hospital recibe otra opinión negativa, podría
perder sus doce programas de residencia. El hospital depende de
los médicos residentes para una gran parte de la atención
médica que se le ofrece a los pacientes. Todavía
no está claro si el hospital podrá continuar funcionando
sin esos residentes.
Recientemente, el Concilio del Condado ha catalogado a seis
de los 18 programas para médicos residentes de King/Drew
de no cumplir con los requisitos profesionales. El programa de
radiología perderá su certificación de competencia
en junio; es decir, cerrará sus puertas. Según un
artículo del Los Angeles Times, fechado el 7 de septiembre
de este año, ACGME ha castigado al King/Drew "por
no ofrecer suficiente supervisión a los médicos
residentes, obligándolos a trabajar demasiado y usándolos
para oficios que no son pertinentes a sus deberes".
De acuerdo al mismo artículo, King/Drew le ofrece atención
médica al 25% de personas caídas víctimas
de las armas de fuego y de las armas blancas, así como
también al 11% que han sufrido incidentes que ponen a la
vida en peligro, tales como los accidentes automovilísticos
y los atracos violentos.
Un médico internista en el Drew/King habló con
la WSWS acerca de los peligros a que el hospital se enfrenta:
"El impacto será enorme. Afectará a mucha gente.
Servimos a muchos trabajadores indocumentados, que son el 20%
de nuestros pacientes. Cuando vienen aquí es porque han
tomado el primer paso para cuidar su salud.
"No puedo concebir lo profundo que afectará a toda
la población. Si a los adultos no se les cuida la salud,
no pueden trabajar. Y si no pueden trabajar, no pueden mantener
a sus familias.
"El ACGME ha estado tratando de lograr que los programas
para la capacitación de los médicos sean de niveles
adecuados. Es verdad que algunos programas se han quedado atrás,
pero hay muchos factores que tienen que ver con eso. El hospital,
por ejemplo, no puede conseguir buenos maestros porque no hay
suficiente dinero. King/Drew siempre ha sido considerado como
el hijo pródigo; nadie quiere venir aquí. Los sueldos
son bajos y no hay incentivos.
"Yo se que la Universidad Charles Drew [vinculada al hospital]
está tratando de ampliar sus investigaciones [científicas]
aquí. Pusto que las investigaciones reciben subvenciones,
los servicios pueden mejorar. Mi programa de becas fue por dos
años, pero me quedé por tres porque quería
hacer investigaciones. Pero nadie va a querer emplearme con estas
reducciones. Yo me voy.
"Yo conozco gente que dice que, debido a las reducciones,
se van para el norte del estado, a campos más fecundos.
Yo se que la administración ha sacado a varias enfermeras
que trabajan en jornada parcial y también a varias que
enseñan en la facultad. Esto nos perjudica, porque nuestros
esfuerzos son de equipo. Si a uno le falta una pierna, uno no
se puede parar".
Es posible que la capacitación inadecuada o la fatiga
excesiva del personal en el King/Drew haya sido factor en la muerte
de por lo menos dos pacientes este verano. Sonia López
de 33 años de edad, falleció el 4 de julio luego
de sufrir un ataque cardíaco. Había ingresado al
hospital el 23 de junio cuando se le sospechó de de tener
meningitis. En un momento dado, entre la una y la seis de la mañana,
sufrió el paro cardíaco, pero las enfermeras dijeron
que el monitor había mostrado que todas las señas
vitales eran normales.
Dos semanas después, una doctora, mientras hacía
sus inspecciones rutinarias matutinas a los pacientes, descubrió
que Robbie Bilbrew, de 52 años de edad, había fallecido.
La mujer, quien sufría de diabetes, iba a ser dada de alta
ese mismo día para enviarla a un programa de rehabilitación.
Los médicos no pudieron aseverar por cuanto tiempo la señora
había fallecido.
Una investigación que tuvo lugar después indicó
que el nuevo sistema de monitores para vigilar a los pacientes
había fracasado en advertirle a las enfermeras que los
pacientes necesitaban atención inmediata. En cuanto a la
muerte de López, es posible que se la haya asignado el
monitor equivocado, lo cual puede haber confundido a las enfermeras.
En el caso de Bilbrew, el mal funcionamiento del equipo aparentemente
causó que la alarma tampoco funcionara.
Parientes de ambas no supieron hasta mucho después que
los monitores tenían problemas y no fue hasta varias semanas
después fueron sacados de las premisas antes de ACGME hacer
su inspección.
Los problemas del hospital han existido por muchos años
debido a la falta de fondos y a la negligencia. En 1994, en uno
de los casos que mayor publicidad recibió, una mujer recibió
una transfusión de sangre contaminada con SIDA durante
una cirugía rutinaria. Resultó que la señora
contrajo la enfermedad. Una investigación luego reveló
muchas anormalidades en el banco de sangre del hospital.
Un trabajador inmigrante, recientemente paciente en el King/Drew,
conversó con reporteros de la WSWS acerca del impacto de
las reducciones que el Gobernador Gray ha puestas en práctica.
Según él trabajador, no hacía mucho que había
ido a una consulta en una de las clínicas del condado para
darse con que la habían cerrado. "No estoy de acuerdo
con las reducciones. Tengo familia y escasos recursos económicos.
No tengo trabajo estable, y eso me afecta mucho a mí y
a gente como yo".
El programa de Medi-Cal [programa del estado de California
para los pobres y los que no estén asegurados] porque hace
un año que mi empresa cerró. Era una compañía
de plomería como con 80 trabajadores. Perdí mi seguro
médico. Medi-Cal me ayuda un poquito con los costos de
mi salud, pero sólo paga por las emergencias. Yo mismo
tengo que pagar por mis medicinas de mi propio bolsillo. Hace
dos meses que me operaron de los intestinos. Cincuenta pastillas
me duran 25 días y cada vez tengo que pagar entre $130
y $150. También tengo que comprar medicina para mi niño.
"Si el gobierno no gastara el dinero en otras cosas nos
podría ayudar. Nosotros pagamos los impuestos sobre la
gasolina y todo lo demás que compramos. La guerra en Irak
está afectando a todos los trabajadores. Los Estados Unidos
invadió a Irak sin que nadie se lo pidiera. Ahí
es donde se está gastando el dinero. Yo no apoyo la guerra
en Irak; todos somos seres humanos".
Un médico, partícipe en el programa de residencia
para pediatras del King/Drew, le dijo a la WSWS: "Ya han
despedido a varias personas, particularmente a secretarias y a
oficinistas; gente cuyo trabajo es importante y que no va a desaparecer.
Simplemente significa que ahora los médicos van a tener
que bregar con el papeleo. Todas estas reducciones nos afectan
porque eliminan lo que se supone que estemos haciendo.
"Gente llega a este lugar desde lejos no tienen seguro
médico. Esos son los que verdaderamente necesitan ayuda
y aquí llegan a parar. Muchos hospitales tienen mucho más
que ofrecer. El nuestro ni siquiera se puede comparar a los hospitales
privados.
"Esto podría tener un gran impacto sobre el público
en general. Muchos de los pacientes no tienen carro y llegan aquí
en autobuses. ¿Cómo van a poder ir al Hospital de
San Pedro [distrito de la municipalidad Los Ángeles]? ¿Cómo
van a poder llegar al hospital de la USC?"
La WSWS también pudo hablar con miembros del personal
y varios pacientes en el Hospital US,c que ahora se llama Los
Ángeles County/USC Healthcare Network [Red para la Atención
Médica de la Salud de USC en el Condado de Los Ángeles].
Ubicado en el Este de la ciudad, es de los mayores hospitales
públicos del país. Anualmente le ofrece tratamiento
a 800,000 pacientes. Esto incluye 250,000 casos de emergencia.
Casi la mitad son pobres o no tienen seguro médico.
Aún antes de las reducciones más recientes, County
USC ya sufría una severa escasez de personal y de recursos.
De acuerdo al testimonio que varios médicos han presentado
en declaraciones juradas por escrito, los pacientes en el cuarto
de emergencias pueden esperar hasta cuatro días para conseguir
una cama. Y a veces el tratamiento les llega muy tarde, porque
mueren.
Las tensiones causadas por el gentío le dan cierto matiz
de estado policial a las instalaciones. Los pacientes y los visitantes
tienen que atravesar por un detector de metales antes de entrar
al hospital. Un precinto de la policía se encuentra cerca
de la entrada.
Una enfermera con 15 años de experiencia en el County
USC le dijo a la WSWS: "Nos falta personal. Muchas veces
ni siquiera tenemos a la persona adecuada para cumplir un trabajo.
A veces tampoco tenemos oficinistas.
"Yo soy encargada de la entrega y repartición de
todas las medicinas de mi ala. Me toma muchísimo tiempo
y me causa mucha tensión nerviosa. Muchas veces nos damos
con contradicciones; a veces la dosis de la receta médica
está equivocada. A veces los pacientes reciben la medicina
que es para otra persona. Debido a que esto es una institución
educativa, la mayoría de los doctores son internos; por
lo tanto, sus pedidos a veces son erróneos.
"Las reducciones han afectado a las enfermeras enormemente.
Muchas veces, los pacientes psiquiátricos nos llegan al
ala de medicina interna porque no hay suficiente espacio. A veces
también nos llegan pacientes de otros pisos. A veces, pues,
nos lleva tiempo averiguar quien es el médico a cargo.
Sin embargo, puesto que esto es un hospital público, tenemos
que aceptar a todo el que llega".
En junio el Concilio de Supervisores del Condado de Los Ángeles
votó unánimemente ponerle paro a atención
médica no de emergencia a las personas que no son residentes
del condado, inclusive a inmigrantes indocumentados, quienes no
tienen seguro médico.
Juana y patricia, dos inmigrantes que reciben tratamiento en
el USC County se expresaron ante la WSWS. Juana dijo que "Hay
gente sin dinero para pagar por su medicina. Con las reducciones,
¿qué va a hacer la gente, sobretodo los inmigrantes?
Patricia añadió que "Todo el mundo que trabaja
debería ser garantizado seguro médico. Es demasiado
difícil para la gente que no está asegurada. Deberíamos
tener seguro y poder consultar con el médico que nos plazca
para no tener que venir aquí, porque uno no puede pagar".
"Mírenme a mí", añadió
Patricia. "Uno va a una sola consulta con el doctor le sale
por $190, sin contar la medicina, que también hay que pagar.
La vida es muy difícil para mí. Hasta las necesidades
básicas cuestan caro".
Juana dijo: "Este siempre ha sido un buen hospital para
nosotras. Va a ser muy duro para la gente si hay más reducciones.
Es muy difícil para los trabajadores indocumentados conseguir
atención médica. Lo primero que le preguntan a uno
es si está aquí ilegalmente. Y si uno es ilegal,
sólo lo admiten en caso de emergencia".
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