|
WSWS
: Español
Los gobiernos ponen freno a la investigación sobre
células troncales
Por Paul Mitchell
1 Octubre 2003
Utilice
esta versión para imprimir | Envíe
esta conexión por el email | Email
el autor
Gobiernos de todo el mundo ponen freno a la investigación
con células troncales y su potencial para revolucionar
la atención sanitaria. Las presiones de organizaciones
religiosas y de los activistas antiaborto han forzado a muchos
gobiernos a introducir legislación para restringir la investigación.
Las células troncales (también llamadas células
madre) son células no diferenciadas, distintas del resto
de tipos celulares al estar especialmente dotadas de una doble
capacidad: la de dividirse y con ello autoperpetuarse y la de
transformarse en otros tipos celulares especializados. Las células
troncales presentes en adultos son capaces de regenerar un repertorio
limitado de tipos celulares: por ejemplo, los tejidos sometidos
a una renovación constante como la sangre, la piel o el
epitelio intestinal poseen células madre cuya actividad
permite substituir los millones de células que mueren todos
los días. Así ocurre con las células troncales
más conocidas, las de la médula ósea, encargadas
de originar diariamente tipos celulares tan dispares como los
glóbulos rojos, los leucocitos o las plaquetas. Esta capacidad
es utilizada en transplantes para regenerar las células
sanguíneas de pacientes afectados por leucemia.
No obstante, existen otras muchas células troncales,
tanto en los tejidos del organismo adulto como, especialmente,
en el embrión a lo largo de las diferentes etapas de su
desarrollo. El descubrimiento en 1998 de que las células
troncales presentes en la primera etapa de desarrollo del embrión,
conocida como blastocisto, tienen la capacidad de producir cualquiera
de los 220 tipos celulares existentes en un organismo adulto ha
abierto posibilidades previamente inimaginables. El descubrimiento
no sólo abre la puerta a una mayor comprensión de
uno de los mayores misterios de la vidacómo una única
célula puede desembocar en un organismo tan complejo como
un ser humanosino que abre también la posibilidad
de que transplantes de células troncales puedan reparar
tejidos e incluso órganos dañados o destruidos por
enfermedades como la diabetes, los efectos del infarto de miocardio
o el Parkinson.
Desde 1998 los científicos han realizado grandes avances
a pesar de los intentos para limitar su investigación.
Aunque la complejidad de los sistemas de señales y circuitos
reguladores que gobiernan la transformación de las células
troncales dista mucho de conocerse, han avanzado en el descubrimiento
de los genes que regulan la transformación de las células
madre en un determinado tipo celular en un momento determinado.
Los embriones de los que se extraen las células troncales
embrionarias pueden proceder de abortos, sea espontáneos
o provocados, o de embriones sobrantes de programas de fecundación
in vitro, o bien de embriones producidos exclusivamente con ese
fin. Aunque cada origen presenta una problemática específica,
el hecho de que el embrión sea destruido durante la recolección
de células madre ha enfurecido a las organizaciones religiosas
antiabortistas y a sus representantes políticos. Representativa
es la posición de Maria Louise Flemming, democristiana
austríaca y miembro del Parlamento Europeo, que llama a
la prohibición total de la investigación con células
troncales de origen embrionario afirmando que desde el momento
de la concepción se crean todas las características
de una persona.
El hecho de que estas erróneas concepciones tengan tan
desmedida influencia en la capacidad decisoria de los gobiernos
es indicativo de los tiempos que corren. Previamente, las campañas
a favor del aborto fueron capaces de obtener ese derecho en el
que un embrión de hasta varios meses es destruido, y el
derecho a la fertilización in vitro (FIV) para las parejas
infértilesque implica la producción de un
número de embriones en exceso que son eventualmente descartados
al finalizar los procedimientos de fecundación asistida.
Las organizaciones religiosas y antiabortistas que han perdido
estas batallas mantienen ahora la pretensión de que una
masa de células indiferenciadas de una semana de edad,
incapaz de sobrevivir fuera del útero materno, tiene más
derechos que los millones de seres humanos que padecen enfermedades
incurables.
Para estos enfermos las células troncales de origen
embrionario presentan el gran inconveniente de transportar los
genes del embrión del que proceden, lo que las hace susceptibles
al ataque por el sistema inmunitario del paciente receptor. Para
evitar ese riesgo debería tomar sustancias inmunosupresoras
de por vida. Otro riesgo, derivado de su intensa capacidad de
crecimiento, podría ser la generación de tumores.
Para superar el primer inconveniente, los científicos
creen que algún día será posible obtener
el DNA de células sanas del paciente para inyectarlo en
las células troncales y desarrollar tejidos que de esta
forma serán genéticamente idénticos al paciente
(las células portarán la firma del paciente
por lo que no serán consideradas como extrañas
ni atacadas por el sistema inmunitario), impidiendo de esta forma
el rechazo. Este procesoconocido como clonación terapéutica
o transferencia nuclearpermitiría producir una médula
ósea perfectamente compatible para un paciente de leucemia
utilizando, por ejemplo, células de la piel del propio
paciente, un método alternativo a la agotadora y a menudo
fallida búsqueda de un donante compatible de médula
ósea que existe actualmente.
(Es preciso notar que la clonación terapéutica
es distinta de la clonación reproductiva. La clonación
reproductiva implicaría extraer el material genético
de un óvulo y microinyectar en ese óvulo enucleado
un núcleo que puede provenir de una célula somática
o embrionaria, tras lo que debería ser alojado en un útero
para completar su desarrollo. Esta técnica produce una
copia genéticamente idéntica al núcleo donante,
un clon, y fue utilizada para generar la oveja Dolly)
La clonación con fines de reproducción en seres
humanos está prohibida en muchos países y en la
Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos
Humanos, que fue unánimemente aprobada por la Conferencia
General de la Unesco en noviembre de 1997 y refrendada, también
unánimemente, por la Asamblea General de la Naciones Unidas
un año más tarde. Sin embargo, muchos países
han prohibido también la clonación terapéutica
o limitado la obtención y utilización de células
troncales.
El ejemplo más notorio lo proporciona la administración
Bush. Una de sus primeras acciones tras robar las elecciones fue
aplacar a los fundamentalistas cristianos, que constituyen una
gran parte de su estrecha base social, recortando la financiación
federal a la investigación con células troncales
y reduciéndola a la realizada con las 78 líneas
celulares de células troncales embrionarias identificadas
por los Institutos de Salud antes del 9 de agosto de 2001. Esta
regulación no afecta a la investigación realizada
con fondos privados. De igual modo, Bush apuntaló al especialista
en bioética Leon Kass como director del comité presidencial
sobre investigación con células troncales. Kass
se opone a esa investigación y a la fertilización
in vitro (FIV), la principal fuente de embriones para obtención
de células troncales embronarias.
En la actuallidad, las células troncales embrionarias
y adultas tienen que ser cultivadas junto con células alimentadoras
animales (que proporcionan los factores de crecimiento esenciales).
La mayoría de las líneas celulares humanas de origen
embrionario han sido cultivadas en contacto con células
de ratón. El contacto con células animales entraña
un riesgo de contaminación con virus y otros agentes infecciosos,
por lo que dichas líneas celulares y sus derivados no pueden
ser usadas en humanos. De acuerdo con los Institutos Nacionales
de Salud, sólo 11 de las 78 líneas celulares estarían
disponibles para su distribución.
Donald Kennedy, editor de la revista Science escribe que gran
parte de la comunidad científica permanece escéptica
sobre las posibilidades de que las líneas celulares disponibles
en la actualidad satisfagan las necesidades de investigación.
Investigadores estadounidenses han fundado la Sociedad Internacional
para la Investigación con Células Troncales de la
cual dice Kevin Davies, editor de Bio-IT World, que debe
dedicarse a formular un discurso político para salvar la
extraordinaria y prometedora investigación con células
troncales.
El gobierno federal financia la mayor parte de la investigación
científica básica en los Estados Unidos. La decisión
de Bush sobre la investigación con células troncales
significa que el mantenimiento de esta área pasa al sector
privado y a las instituciones caritativas. El Instituto Médico
Howard Hughes ha desarrollado nueve líneas celulares nuevas
a partir de embriones humanos congelados procedentes de la clínica
IVF de Boston, pero se trata de una gota en el océano.
La Fundación Parálisis del actor Christopher
Reeve se ha visto obligada a financiar proyectos en Europa. El
propio Reeve ha realizado campaña en algunos Estados para
apoyar la investigación: Estamos acudiendo a los
legisladores y obteniendo la aprobación de leyes que permitan
la investigación con células troncales. El primer
éxito se obtuvo en California. Ahora estamos trabajando
en Massachusetts, Ohio, Wisconsin y New York. Sin embargo,
con muchos estados al borde de la bancarrota el futuro no resulta
brillante.
Las compañías farmacéuticas estadounidenses
son conscientes también de que la decisión de Bush
limitará su capacidad para obtener beneficios de esta nueva
tecnología. El Washington Post se lamentaba, La investigación
con células embrionarias está progresando velozmente
en otros países, amenazando el dominio de los Estados Unidos
en un campo de la biología que muchos creen capacitado
para revolucionar la medicina. Mientras tanto, cerca de
400.000 embriones congelados depositados en 430 clínicas
de fertilidad en los Estados Unidos esperan a ser descartados.
La Unión Europea, Australia y Singapur están
entre los países que amenazan el dominio norteamericano.
La Comisión Europea están intentado acordar un marco
regulador europeo en vista de que las posiciones de los 15 gobiernos
nacionales difieren ampliamente. Para el Comisario de Investigación
Phillippe Busquin, el objetivo clave consistiría en impedir
que los científicos abandonen Europa para trabajar en otra
parte. La posición de Europa es relativamente débil.
Obviamente existen preocupaciones éticas (pero) la cuestión
principal es ¿somos capaces de alcanzar la excelencia en
este campo en Europa?
La Comisión ha presentado una propuesta para permitir
la investigación financiada por la UE con células
troncales embrionarias. Según la propuesta de la Comisión
Europea, las células madre deben proceder de embriones
excedentes creados para la fecundación in vitro y congelados
antes del 27 de junio, fecha de adopción del VI Programa
Marco de Investigación. La UE no financiará este
tipo de investigación en Estados miembros donde sea ilegal.
El uso de embriones humanos como fuente de células troncales
está prohibido en Alemania (sólo autoriza la investigación
con líneas celulares importadas), y en países como
Austria, Irlanda, Polonia y Dinamarca. En otros países
como Finlandia, Grecia, Holanda, Suecia, Reino Unido o España,
la legislación autoriza el uso de embriones sobrantes para
obtener células troncales embrionarias. En España,
el gobierno ha aprobado recientemente la investigación
con los embriones congelados, restringiendo los tratamientos de
reproducción asistida (dictando el número de embriones
que se pueden fecundar) para que no vuelvan a acumularse embriones
sobrantes.
El Reino Unido es el único país europeo que permite
la clonación terapéutica. El Parlamento enmendó
en 2001 la Ley de Fertilización Humana y Embriología
de 1990 para permitir la creación de embriones de menos
de 14 días para recolectar células troncales (a
partir del día 14 desde la fecundación empieza a
ser visible el precursor de lo que más adelante formará
el sistema nervioso). El gobierno Blair ha proporcionado cerca
de 60 millones de euros de fondos públicos para permitir
que las compañías británicas puedan explotar
la nueva tecnología.
En Australia, el gobierno Howard introdujo el pasado año
la Ley de Investigación con Embriones y Prohibición
de la Clonación Humana. El proyecto contempla restringir
la investigación a las 10 líneas celulares existentes
y prohibir la clonación terapéutica. La Academia
de Ciencias australiana denunció la prohibición
propuesta por albergar el potencial para impactar adversamente
sobre la competitividad y contribuciones científicas de
Australia. Actualmente la ley está en revisión
para permitir el uso de embriones sobrantes de la FIV, una actividad
autorizada en India o Japón. Laboratorios de Singapur,
Taiwan, Corea del Sur, China,,, están realizando investigaciones
con células troncales embrionarias, y en algunos de esos
países la legislación está en discusión.
Australia se ha convertido en un líder de la nueva tecnología
celular. En Melbourne se ha establecido un Centro Nacional sobre
Células Troncales, liderado por el Dr. Stephen Livesey
procedente de Life Cell Corporation (EEUU). Las compañías
australianas han desplegado su actividad en la región del
Pacífico, en países como Singapur, donde la clonación
terapéutica está permitida y las células
troncales pueden proceder de adultos, de fetos abortados y de
embriones excedentes de la FIV con menos de 14 días. Alan
Coleman, uno de los cientificos participantes en la clonación
de la oveja Dolly está trabajando en Singapur para la empresa
australiana ES Cell International, y otro de sus integrantes Robert
Klupacs, advertía al gobierno que Para que Singapur
sea una potencia en biotecnología es necesario concentrarse
en un número discreto de proyectos principales y financiarlos
de modo que alcancen una escala que les permita competir a nivel
internacional. El gobierno ha suministrado el pasado año
US$35 millones para financiar 150 puestos de trabajo biotecnológicos.
Aunque las investigaciones sobre la plasticidad
de las células troncales adultas podría en el futuro
hacer innecesario el seguir profundizando en la investigación
con células madre embrionarias, esa eventualidad parece
lejana por lo que resulta necesario mantener ambas vías
de investigación para garantizar el máximo beneficio
médico. La creación de embriones con el único
propósito de investigar suscita complejas cuestiones éticas,
riesgos de experimentación arbitraria e instrumentalización
de los embriones humanos, que requieren una supervisión
cuidadosa. Desvelar el potencial que encierran las células
troncales y la clonación terapéutica requiere, sin
embargo, un enorme y coordinado esfuerzo internacional, libre
de supersticiosos prejuicios, para avanzar en el conocimiento
científico y aliviar el sufrimiento padecido por millones
de personas.
Ante el peligro de que tal potencial pueda ser dilapidado como
otra simple oportunidad para que obtengan beneficio las grandes
empresas, la perniciosa influencia del lucro sobre la investigación
científica no puede ser contrarrestada suprimiendo la investigación,
sino situando la industria de la biotecnología bajo el
control democrático y la propiedad pública.
Regresar a la parte superior de la página
Copyright 1998-2012
World Socialist Web Site
All rights reserved |