|
WSWS
: Español
Estados Unidos se enfrenta a déficits y reducciones
de gastos que baten el récord
Por Patrick Martin
1 Febrero 2003
Utilice
esta versión para imprimir | Envíe
esta conexión por el email | Email
el autor
Mitchell Daniels, director del presupuesto federal de los Estados
Unidos, ha declarado que el gobierno de Bush espera que el déficit
federal pasará de los $200 billones durante este el año
fiscal. Predijo que llegaría a $300 billones el año
entrante. Será el mayor en toda la historia de los Estados
Unidos. Ambas cifras excluyen el impacto de la guerra contra Irak.
Daniels reveló estas cifras durante una sesión
de preguntas y respuestas luego de presentarse ante la Cámara
de Comercio de los Estados Unidos, donde abogó por la reducción
de las rentas internaspor $674 billonesque el gobierno
ha propuesto a favor, en gran parte, de los ricos.
El director del presupuesto calculó que la reducción
de estos impuestos añadiría varios billones
al déficit de este año y aproximadamente $100 billones
el próximo, pero estas cifras no lo inquietan. Dijo que
no nos deberían hacer hiperventilar. Toda la historia
nos muestra que estos déficits se pueden manejar.
En las declaraciones que han seguido, Daniels ha dado un preestreno
del presupuesto fiscal para 2004 que se va a publicar el 3 de
febrero. El presupuesto presume dos cosas: que el plan de la Casa
Blanca para los impuestos y las rentas internas será puesto
en práctica en su totalidad; y que los gastos destinados
a las fuerzas militares y a la represión interna (La
seguridad de la patria) del país saldrán bastante
caros. Sin embargo, todos los otros gastos discrecionales serán
reducidos en términos del valor verdadero del dólar,
con un aumento de sólo 1.3%, que es inferior a la tasa
de inflación de 2%.
Daniels indicó que todo gasto discrecional aumentará
$30 billones en 2004, o sea, 14%, pero $14 billones serán
para las fuerzas militares y $5 billones para la seguridad de
la patria. Solamente quedarán $11 billones para aumentar
el resto del presupuesto federal, inclusive todos los gastos sociales
del país.
Otros pronósticos sugieren que las severas cifras que
Daniels ha revelado ni siquiera dan una idea de la verdadera debacle
económica que le espera los Estados Unidos. Las estadísticas
de la misma tesorería muestran que durante los tres primeros
meses del año fiscal actualde octubre a diciembre,
2002el gobierno federal sufrió un déficit
de $109 billones, casi tres veces el déficit durante el
mismo período del año pasado.
William C. Dudley, economista de la empresa Goldman Sachs,
quien previamente había calculado que el déficit
para el año fiscal 2003 sería de $300 billoneses
decir, $100 por encima de las cifras de Danielsahora dice
que sus cálculos son más o menos optimistas.
Otro economista de la misma empresa predijo un déficit
de $375 billones en 2004. Los Demócratas del Comité
sobre el Presupuesto de la Cámara de Diputados han calculado
un déficit de $306 billones para el año actual,
el cual no incluye el costo de la guerra contra Irak.
Cuando Bush ingresó a la Casa Blanca, la Oficina de
Gerencias y el Presupuesto predijo una plusvalía acumulada
de $5.6 trillones durante los próximos 10 años,
y Bush basó su campaña para reducir las rentas internas
y los impuestos de los ricos en que era sólo justo devolver
los ingresos excesivos a sus contribuyentes. Sin embargo, ahora
el gobierno, que ha pronosticado déficits colosales, propone
el mismo remedio: otro obsequio flagrante a los ricos al eliminar
los impuestos sobre los dividendos y acelerar las reducciones
de impuestos que se adoptaron en 2001.
El impacto que estos déficits tendrán en el futuro
sobre los gastos para cubrir las necesidades sociales críticas
se puede ver en el proyecto de ley sobre las apropiaciones que
el Senado aprobó el 25 de enero. Esta legislación
consiste de un conjunto de proyectos para los gastos de diferentes
ministerios y oficinas del gobierno, excepto los del Pentágono
y la construcción militar, que fueron aprobados el otoño
pasado. Estos fondos han sido destinados para cubrir los gastos
de la gran mayoría de las actividades del gobierno hasta
el 30 de septiembre.
El Senado aprobó el proyecto de ley de casi $400 billones
por un voto de 69-29. Diecinueve Demócratas se unieron
a cincuenta Republicanos para aprobarlo. La semana antes de adoptarlo
como ley, la mayoría Republicana, que ahora controla el
Senado 51 a 49, derrotó una enmienda para restaurar varias
reducciones de los gastos. Las enmiendas habrían aumentado
los gastos para la educación escolar, ofrecido ayuda a
los gobiernos locales y estatales que sufren crisis de presupuesto
extremas y proveído fondos para la alimentación
de 224,000 mujeres y niños.
Los dirigentes Republicanos adoptaron un puñado de aumentos
en los gastos, inclusive $300 millones para asistir a los pobres
con calefacción; $825 millones para la lucha contra los
fuegos forestales en los estados del oeste; $1.5 billones para
financiar la mejoría de las máquinas de votar y
procesos para la cuenta de votos; $3.1 billones para asistir con
las sequías en la agricultura (cantidad destinada a las
grandes empresas, no a los granjeros); y $900 millones para el
incremento de reembolsos de Medicare [seguro médico
federal para ancianos] a los doctores. Fondos para los servicios
ferrocarrileros de Amtrak también fueron restaurados.
El aumento mayor fue de $3.9 billones para proyectos clasificados
no específicos del Pentágono.
Aunque de vez en cuando los Demócratas atacan a los
Republicanos por ignorar a los pobres, los ancianos y a los niños
de edad escolar, gran parte de la retórica que usaron consistió,
significativamente, de críticas derechistas: atacaron al
gobierno de Bush por gastar muy poco en la seguridad del país.
Senadores Demócratas ofrecieron enmiendas para aumentar
los gastos del nuevo Ministerio para la Seguridad de la Patria
y criticaron ferozmente a la Casa Blanca por reducir los gastos
del FBI, el Servicio de Aduana, el Servicio de Inmigración
y Naturalización y otras agencias policiacas. El senador
Robert Byrd, del estado de West Virginiaquien votara contra
el establecimiento del nuevo ministerioofreció una
enmienda para aumentar su presupuesto por $5 billones.
El senador Charles Schumer (Demócrata, estado de New
York) se quejó que los fondos para el FBI estaban siendo
reducidos entre $300 y $430 millones. Otros Demócratas
declararon que las medidas presupuestarias de los Republicanos
eliminarían los empleos de 1,175 agentes del FBI y 1,600
inspectores de aduana.
Ninguno de los Demócratas señaló la obvia
conclusión a sacar del hecho que la Casa Blanca ha decidido
reducir los fondos para la seguridad del país: que el gobierno
mismo no cree en su propia propaganda acerca de ataques terroristas
inminentes en el interior de los Estados Unidos. El gobierno y
la prensa han exagerado intencionalmente la amenaza terrorista
para justificar sus agresiones contra los derechos democráticos
e intimidar a los adversarios de la agresión militar estadounidense
en el Oriente Medio y por doquier.
El mismo día que el Senado adoptó como ley el
paquete de gastos, Thomas A. Daschle, dirigente máximo
de los Demócratas de esa cámara, propuso, como alternativa
al plan de Bush, su propio plan para reducir los impuestos y las
rentas internas. Pero el plan de Daschle no va a estimular la
economía más que el de Bush, puesto que este año
contribuiría aproximadamente la misma cantidad de dinero
a la economía de los Estados Unidos: aproximadamente $112
billones, o sea, menos del 1% del Producto Interior Bruto (PIB)
del país.
El plan de los Demócratas se limitaría a sólo
un año. Le reembolsaríano más de una
veza cada adulto $300 y $300 por cada niño (límite:
dos niños por familia). También le suministraría
a los gobiernos locales y estatales $40 billones para descuentos
impositivos a los comercios con tal que puedan comprar equipo
nuevo o pagar las pólizas del seguro médico de los
empleados. Además, expandiría el seguro de desempleo
para el millón de trabajadores cuyo beneficio ha terminado.
Lo más asombroso del plan de Daschle es lo diminutivo
que es. Bush propone una reducción enorme de los impuestos
y las rentas internas$674 billonesque beneficia principalmente
al 1% de los estadounidenses. Daschle se opone a este plan, por
lo menos verbalmente, pero el dirigente Demócrata es incapaz
de presentar proyectos que significantemente alivien la crisis
social de los Estados Unidos, porque eso requeriría la
invasión de la enorme riqueza de la aristocracia que controla
la economía.
Regresar a la parte superior de la página
Copyright 1998-2012
World Socialist Web Site
All rights reserved |