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Festival Internacional de Cine en Toronto, 2002: Conversación
acerca del cine
Primera Parte
Por David Walsh
23 Octubre 2002
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el autor
Esta es la primera parte de una serie de artículos
sobre el Festival de Cine Internacional de Toronto, que se llevara
a cabo del 5 al 14 de septiembre, 2002.
Restaurante de una ciudad estadounidense en el Oeste Medio
del país. Finaliza el verano. Un crítico marxista
de cine, una maestra y un pintor almuerzan.
Pintor: Así que asististe al festival de cine de Toronto.
Crítico: Sí, de nuevo. Con esta son nueve veces.
Pintor: ¿Y cómo fue la experiencia?
Crítico: Mixta, como siempre. El acontecimiento es cada
vez mayor. Trescientos cuarenticinco películas y miles
de periodistas y gente de la industria cinematográfica.
Alguien mencionó que quizás muy pronto sea mayor
que el de Cannes. La presencia de los estudios de los Estados
Unidos es cada vez mayor. Este año Disney presentó
tres cintas, Universal dos, Warner Brothers 3, 20th
Century Fox dos y Columbia una.
Maestra: Me parece un mal augurio.
Crítico: Posiblemente. De todo modo, las varias tendencias
- la comercial, la independiente y la artística
- continúan existiendo codo a codo en el festival, por
lo menos hasta el momento.
Maestra: Los miles de la prensa y la industria cinematográfica
que asistieron, ¿qué tipo de gente son?
Crítico: Por lo general adinerados y ensimismados. Y
no muy inteligentes. Ver a dos de estos tipos, vestidos con trajes
de $1200, caminando juntos por la calle, pero cada uno hablando
por su celular, es algo...
Maestra: Más o menos lo que me hubiera esperado. No
muy atractivo. ¿Así que es como si a uno lo hubieran
soltado detrás de las líneas enemigas?
Crítico: A veces. Aunque tengo que admitir que el personal
del festival, inclusive los organizadores de las proyecciones
y los encargados de publicidad, etc., desempeñan su trabajo
muy bien y son muy serviciales.
Pintor: A mí me interesa más los artistas y el
nivel artístico de las cintas. De todas maneras, a veces
gente sin talento crea cosas hermosas.
Crítico: Sin duda. Y hubo películas asombrosas,
como siempre las hay. Pero no me gustaría dar una impresión
errónea. Invariablemente salgo bastante animado de los
festivales de cine más importantes.
Maestra: ¡Eso sí que es una sorpresa! No me imagino
por qué.
Crítico: A pesar de la naturaleza de la industria cinematográfica,
a pesar del clima intelectual, que generalmente es confuso, hay
gente, que a pesar de todo, es seria y honesta que laboran por
crear.
Maestra: Tu generosidad me parece exagerada. Yo sólo
veo basura.
Pintor: ¿Pero qué esperas si sólo ves
unas cuantas películas comerciales al año? En una
ciudad casi nunca pasan las películas serias.
Crítico: Pura verdad. Es una forma de censura que los
grandes estudios practican. Al público estadounidense,
en su gran mayoría, no le permiten ver cintas inteligentes
y de importancia. Los estudios justifican sus acciones con que
al público hay que darle lo que quiere.
Pintor: Desgraciadamente, tienen razón. A nadie en esta
ciudad le gustaría ver una película de Iraní,
China o Egipcia. Los norteamericanos fácilmente se contentan
con la basura que le ofrecen.
Maestra: No se de eso. ¿Por qué debería
la gente estar feliz con lo que ven?
Crítico: No soy ningún inocentón. No es
fácil lograr que la persona cambie su dieta, pero estoy
de acuerdo; no creo que la mayoría de la gente esté
satisfecha con la mayoría de las películas. La gente
sigue sus rutinas como si fueran ritos, pero me parece que hay
una insatisfacción bastante difundida
Pintor: De todo modo, ¿qué te causó la
mayor impresión del festival?
Crítico: Bueno...
Pintor: ¿Qué sucede?
Crítico: Esto no te va a poner nada contento, pero simplemente
no puedo hablar de cada película de esa manera. Después
de todo, el evento tomó lugar dentro de un contexto bien
definido.
Pintor: ¡Aquí vamos de nuevo! Ahora vamos a oír
la introducción verbosa.y pedante, con el contexto
histórico de costumbre y las digresiones acerca del
ultrajo de la cultura, etcétera, etcétera.
Por el amor de Dios, ¿por qué no te diriges al punto
de una vez, que son las películas?
Crítico: Estoy tratando. Pero es posible que tengamos
un punto diferente en mente. Los últimos doce
meses han sido agitados, como lo prometen ser los próximos
doce. Por ejemplo, creo que una gran ansiedad, provocada por las
acciones que el gobierno y las fuerzas militares de los Estados
Unidos pronto van a tomar, fue de las características principales
del festival.
Maestra: ¿Aún con esta gente tan ensimismada?
Creía que a penas se habían dado cuenta.
Crítico: Oh, puede que el esfuerzo para negar la realidad
de la situación haya sido concertado. Pero mi impresión
general es que casi todo el mundo cree que el gobierno de Bush
va a cometer algo horrible. Había la sensación en
el festival que estábamos al borde de algo.
Maestra: Estás hablando del ambiente del festival en
sí, pero ¿expresaron las películas esta característica?
Crítico: Apenas, por lo menos a nivel consciente. Se
presentó una cinta compuesta de varias películas,
titulada 11'09''01, que consiste de las reacciones al suceso
de once directores internacionales. Y también Bowling
for Columbine, de Michael Moore, más o menos se refirió
al 11 de septiembre. ¡Pero el arte del cine está
tan vergonzozamente atrasado!
Pintor: ¿Quieres que el arte esté al día?
Como siempre, tu enfoque es muy estrecho. Las obras políticas
y oportunas inevitablemente prueban ser efímeras. El arte
debería dirigirse a temas universales, no importa lo ostentoso
que eso parezca.
Crítico: Estoy de acuerdo, pero por lo regular la gente
ha extraviado el sentido de lo universal. Para ir al grano, toman
lo que en realidad son las inquietudes de una capa social relativamente
egoísta y de visión escasa y las catalogan de universales.
No me convence.
Pintor: Eso no es justo. El amor, la muerte, el destino, las
relaciones entre familia, el problema de la identidad, la sensación
que el individuo se encuentra aislado en el universo, la índole
del arte mismo. Estos sí que son temas universales. Tengan
éxito o no, los artistas siguen tratándolos.
Crítico: Aun si aceptara tu lista entera, no creo que
el cine contemporáneo trata de examinar seriamente siquiera
uno de esos temas. De todo modo, no se si estoy de acuerdo con
esta noción de temas específicos, sean universales
o algo más. El problema es: ¿acepta el artista la
vida y la realidad sin ninguna condición? Y si ese es el
caso, estoy convencido, pues, que ambos temas - el amor y la vida
social, por ejemplo - recibirán la atención debida.
Pintor: No es que yo necesariamente rechaze el tratamiento
de problemas sociales, por lo menos en el cine, pero tienes que
reconocer que existen temas íntimos que hay que enfocar
de manera diferente, de manera más lírica.
Maestra: Hay cosas que no me interesan. Estoy harta de ver
películas acerca de las relaciones amorosas entre jóvenes
profesionales que se bañan en el lujo. También me
cansan los realizadores de cine que se revuelcan en sus propias
angustias. Me importa un bledo los problemas de la clase media
alta. Es lo que nos han hecho tragar por años. ¡Basta
ya!
Crítico: Creo que el tratamiento de cualquier tema,
íntimo o no, tiene que hacerse con apremio, con belleza,
con el sentido de la protesta.
Pintor No todo el mundo mezcla el amor con la ira.
Crítico: Bueno, pues deberían! Si aceptamos que
los realizadores de cine son gente típica, entonces los
intelectuales se encuentran en una situación pésima.
Durante una época de reacción hace casi un siglo,
un gran marxista describió a los intelectuales con estas
palabras: Nunca antes se habían mostrado tan inmoderados,
tan narcisistas y ostentosos. Se estudiaban de pie a cabeza a
sí mismos y no había un solo gesto, una sola arruga
del alma, que no anotaran con narcisismo absoluto. ¡Yo soy
la religión! ¡Yo soy la cultura! ¡Yo soy el
presente, el pasado y el futuro! Lo mismo hoy, aunque probablemente
con mucho menos inteligencia y talento.
Pintor: Esa generalización es demasiado extrema. Tú
mismo admites que hay figuras destacadas. ¿Cómo
explicas eso? El problema de las grandes generalizaciones se repite
mucho. Afortunadamente, la vida y el arte resultan más
complejos. Hay cosas que existen más allá de la
razón, más allá de nuestra capacidad para
comprender. Se necesita explorar la cara oscura de la tierra,
si no corremos el riesgo de perder lo valioso para poder confirmar
las declaraciones de uno.
Crítico: Espero que no. Quizás no lo creas, pero
asisto a todas las películas, hasta las realizadas por
artistas conocidos, con la mente abierta. Siempre espero ser sorprendido
y complacido.
Maestra: Sinceramente, prefiero leer un periódico o
una revista acerca del comercio. Contienen información
más honesta, si es que uno lee entre las líneas.
No vamos a encontrar un Balzac o a un Tolstoy en estos festivales.
Estas películas son creadas por seres insignificantes y
vanidosos. Seamos honestos: ya cansa tener que leer crítica
tras crítica de esta o aquella película que es una
porquería, muchas por las mismas razones y más o
menos de la misma manera.
Crítico: Y a veces también cansa un poco tener
que escribirlas. Pero, ¿qué sugieres tú?
Maestra: Esperar que las cosas mejoren. Pero cuando ya todo
se haya dicho, por ahora es mejor evitar caer en ese pantano.
Dejemos que los realizadores de cine nos presenten razones irresistibles
para prestarle atención a sus obras.
Pintor: Idealmente, la crítica debería asistir
con la mejoría. No estoy seguro que el enfoque socioeconómico
logre eso. Para bien o para mal, los artistas funcionan a otro
nivel.
Crítico: No los valorizas lo suficiente. Funcionan a
muchos niveles. Los artistas son seres vivos, no máquinas
sin sesos que crean formas. Viven y respiran el mismo mundo
que tú y yo. Aparte de todo lo demás que los inquiete,
¿cómo puede un grupo de seres pensadores hacerse
el ciego ante las condiciones desesperantes que la vasta mayoría
de la humanidad sufre y los peligros horribles que la existencia
continua del capitalismo representa? Y, además, ¿qué
diría este grupo, si pudiera, acerca del problema?
Pintor: En general estoy de acuerdo con ese punto de vista,
pero todavía no me convence que tenga un efecto inevitable
sobre la creación de una obra de arte.
Crítico: ¿Cómo es posible que no la afecte?
El deseo por mejorar el mundo está presente en cada una
de las pinturas de Courbet, hasta en los paisajes y en la pintura
de un pez o de una figura desnuda.
Pintor: Hemos aprendido una cosa o dos desde su época.
Ya no pintamos peces.
Maestra: Eso no necesariamente significa progreso. Existen
charlatanes por en todas partes.
Crítico: La mayoría de las películas son
tan flojas y anémicas. Lo que me perturba es que la gente
hoy día espera tan poco. Si una película sacude
el cerebro ligeramente, o excita de manera desacostumbrada, u
ofrece un desvío astuto e inesperado en su trama - es decir,
algo que se haya usado menos de seis veces durante los últimos
años - los críticos quedan convencidos que la obra
es compleja, que causa vértigo,
que es sensual. Pero en realidad saben que no es nada
de eso.
En otros casos, cuando ciertos críticos y otras personas
se acercan a mí y piden mi opinión acerca de cierta
obra, se que no tienen la menor pista acerca de sus propios sentimientos.
Simplemente buscan una reacción aceptable. No tienen ningún
criterio objetivo en la mente. Existe un conformismo horrible,
sobretodo el deseo de tener en la punta de la lengua los nombres
de los directores que están de moda. Y son tantas las figuras
elogiadas más de lo que merecen, cuyas reputació
se deben en gran parte a la confusión o a la inercia.
Y en cuanto a los levantamientos y golpes socioeconómicos
que se aproximan, la falta de preparación de este ámbito
es casi absoluta...
Maestra: Te estás alterando demasiado. Créeme,
no vale la pena.
Pintor: Repito: ¿qué te impresionó del
festival?
Crítico: Veo que no me quieres dejar salida. Bien, pues.
Me topé con varias obras admirables, unas por completo
y otras en partes. Por ejemplo, la película de Mike Leigh,
Todo o nada, ubicada en una urbanización obrera.
Tiene momentos profundamente conmovedores. También me impresionó
la cinta del francés Christophe Ruggia, Los diablos,
acerca de niños monstruosos y como llegaron
a ser así. Y una película que no se me quita de
la mente, lo cual me ha dejado un poco sorprendido, es Esperando
la felicidad, de Abderrahmane Sissako, director nacido en
Mauritania, cuya La vida en la tierra también me
dejó admirado. Es una película discreta que perdura
en la imaginación; de las pocas que examina honestamente
la desesperación de África sin ella misma entrar
en la desesperación.
Oasis, del director Coreano (del Sur), Lee Chang-dong,
es acerca de una pareja rechazada por la sociedad. Por otra parte,
Letras al viento, del iraní Alí Reza Amini,
enfoca un trama acerca de reclutas que provienen del campo. Ambas
películas son imperfectas, pero poseen cualidades extraordinarias.
Las hermanas Magdalenas, dirigida por Peter Mullan, es
un ataque muy bienvenido contra la iglesia Católica y su
historia de violencia salvaje en Irlanda.
El documentalista Frederick Wiseman ha dramatizado con gran
impacto La última carta, basada en parte en La
vida y el destino, novela soviética de Vasili Grossman
acerca del estalinismo y el fascismo durante la Segunda Guerra
mundial. Placeres desconocidos, del chino Jia Zhang-ke,
es obra valiosa, aunque en realidad no representa gran adelanto
a sus otras películas de largometraje, Xiao Wu
y Plataforma. Y Bowling for Columbine, a pesar de
ciertas secciones enojosas y obstinadamente desconcertantes, tiene
momentos que el público norteamericano y mundial debería
presenciar.
Picotazo en la mejilla, del director hindú Mani
Ratnam, tiene que ver con el impacto de la guerra civil en Sri
Lanka sobre la vida del pueblo. Es una obra reveladora. Me complació
ver El Cuclillo, de Alejandro Rogozhkin, si sólo
porque es de las pocas cintas rusas de los últimos años
que no se ha dejado dominar por la histeria o la misantropía.
Se ubica en Finlandia hacia fines de la Segunda Guerra Mundial.
Varios documentales valieron la pena, como Agravio a uno,
de Travis Wilkerson, acerca del asesinato del organizador sindicalista
de izquierda, Frank Little, en Butte, estado de Montana,
en 1917. También Callejón sin salida: historia
de una guerra suburbana, que examina la vida y muerte de Shawn
Nelson, hombre que robó un tanque de guerra de un arsenal
del estado en las afueras de San Diego en 1995 y lo manejó
por las calles de la ciudad.
¡Ahí tienes! Esas son las películas que
me gustaron. Tengo la intención de escribir sobre ellas
y los temas que plantean.
Pintor: Pareces muy seguro de tus preferencias, pero tengo
la sensación no muy placentera que desdeñas toda
película que no refleja to visión.
Crítico: ¿Qué es lo que buscas? Algo más
allá o por encima de la vida. Te dejo con eso.
Aquello que refleja lo que ya yo creo, si es que puedo
hacerle justicia, tiene que ver con el análisis de todo
lo relacionado con los seres humanos: la sociedad, la vida, inclusive
la profundidad de los sentimientos, los deseos, las intuiciones,
la espiritualidad y muchas otras cosas que ahora mismo no se pueden
explicar. Defiendo ese proceso. De todo modo, pidamos la cuenta.
Los tres se paran.
Maestra: Por cierto, ¿pasarán algunas de las
películas que mencionaste aquí?
Crítico: A lo más una o dos.
Maestra: Pues entonces me parece una pérdida de tiempo.
Crítico: Pues a mí no. Para nada.
Pagan la cuenta y salen.
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